Las urgencias hospitalarias en la Isla de Tenerife siguen en situación de colapso, a pesar de que desde la consejería de sanidad se  afirme están  en vías de  solucionar el problema con la apertura de las 50 camas en el “mal denominado Hospital del Norte”. Pacientes que de forma indigna permanecen en pasillos o son trasladados a zonas aledañas al servicio, ambulancias bloqueadas, la falta de recursos materiales y humanos entre otros, conforman el escenario en el que los profesionales de la sanidad se ven obligados a prestar la asistencia sanitaria.

Si bien es un paso que la denuncia ciudadana y sindical la situación  haya obligado al gobierno de canarias a  la apertura de de esta unidad, hay que resaltar y el obvio que al no existir  es obvio que al no existir un hospital real en esas instalaciones, dicha medida  no dará solución al problema del colapso de las urgencias que viene sufriendo el Hospital Universitario de Canarias y el conjunto de la sanidad de la Isla. Hay que destacar que el centro bajo denominación oficial  de hospitalario, no lo es al carecer  de medios para realizar actividades quirúrgicas y  tecnología diagnóstica, básica.

En plena precampaña política, llega el tiempo de la fotografía, las inauguraciones y los discursos fáciles de venta de algunas medidas paliativas para con la sanidad canaria que no  persiguen otra cosa más que  desdibujar en la mente de los votantes, las desagradables e inhumanas imágenes  que día tras día, quedan testigos que bien en persona o acompañando a un familiar dan fe de la realidad vivida en los centros sanitarios.

Es indudable que los males de nuestra sanidad no sólo se encuentran en la reducción presupuestaria sufrida en los últimos años sino que también vienen dados por la incapacidad de este Gobierno y de los dirigentes de la sanidad pública para poder  hacer una gestión realmente eficaz y eficiente de los recursos disponibles en nuestra sanidad pública

La infrautilización de nuestras instalaciones para prestar asistencia sanitaria, el alto nivel de pruebas diagnósticas e intervenciones quirúrgicas, así como tratamientos que  se derivan a la sanidad privada, el maquillaje de las listas de espera y las deficiencias en materia de personal en comparación con otros servicios sanitarios del Estado, e incluso las diferencias existentes también entre  los servicios de salud y hospitales del conjunto de la nación canaria, son algunos ejemplos de la pésima gestión que coloca a la cola del ránquing si la comparamos con otros servicios de salud.