En contra de lo que se ha pretendido hacer creer, solo una parte de la población y el territorio de la isla de La Palma son los que se han visto afectados por la erupción del Volcán Tajogaite, motivo por el cual término “reconstrucción” de La Palma con el que se está justificado las ayudas y subvenciones para el conjunto de la población insular, aparte de una falacia, supone una artimaña de la propia Administración, para repartir alegremente dádivas entre el conjunto de la población palmera en forma de bonificaciones del IRPF de hasta un 60%, cobertura de ERTES, moratorias en los pagos de préstamos, ayudas económicas por la retirada de cenizas de las propiedades y pagos a cultivadores de plátanos del conjunto de la isla, muchos de ellos no afectados por la erupción y que, en algunos casos supera a lo entregado a los agricultores de las zonas verdaderamente afectadas. Mientras, los partidos con presencia institucional a la espera que tal dadivosidad de unos y otros se vea convertida luego, competitivamente, en un granero de votos electorales.

Un reparto multimillonario e injusto auspiciado tanto por el gobierno insular como el de Canarias y el Estado. Mientras, gran parte de los verdaderamente damnificados, mantienen un pulso con las administraciones para que se vean atendidas sus demandas y ver resarcidos los graves perjuicios y daños materiales ocasionados en sus viviendas y propiedades por la erupción volcánica.