Los dañinos efectos que para la enseñanza canaria está teniendo la convocatoria trampa de “Estabilización” del profesorado, con más de 550 plazas ocupadas por maestros españoles y cientos de interinos canarios tirados al vertedero del desempleo, ya se está haciendo notar en las paredes de los municipios del Archipiélago.

La indignación sube grados en el profesorado tanto como la temperatura ambiental, pero también el enfado en la población consciente del nuevo golpe que  supone para el conjunto de la escuela canaria, incorporando al sistema educativo una nueva legión de godos que acentuará el desarraigo del alumnado y le alejará del lenguaje, la identidad y la cultura de su tierra.  Todo un dislate de marcado carácter colonialista fabricado por los dos últimos adúlteros gobiernos de Canarias quienes, además, continúan poniendo obstáculos para el acceso de los contenidos canarios a todos los niveles de la educación.