Los Reyes Católicos nombran a Agüimes, Feudo Episcopal, como pago al obispo Juan de Frías por el capital que aportó al negocio de la conquista de Gran Canaria conseguido con la venta de los primeros 40 esclavos canarios. Siete años después, en su testamento, Frías donaba los esclavos en su poder a la “fábrica” de la Iglesia.