Para los medios de comunicación del sistema (públicos y privados) la noticia nunca existió, pero la realidad es que la Feria Internacional del Turismo (FITUR), tuvo una visita de excepción que contrastó con el idiota rostro de las serviles y pelotas autoridades canarias ávidas de retratistas.

Un grupo de activistas canarias, desmontó el falsario escaparate oficial de Canarias, para mostrar durante un tiempo la realidad que se esconde  entre bastidores: un archipiélago y siete islas en un proceso imparable de destrucción territorial como consecuencia de la explotación irracional y desmedida de la industria turística que, además, está generado por un sistema de extracción de capital sin beneficio directo para los trabajadores y las clases populares del Archipiélago. Los resultados están ahí: precariedad laboral, paro juvenil, población en riesgo de exclusión social… pero también líderes en corrupción urbanística, precio del suelo, destrucción de costa, etc. Todo ello con cifras que rondan los 16 millones de turistas, que a los gobernantes parece resultarles insuficientes.

Las manifestantes, además de mostrar las esquelas de cada una de las islas, se expresaron con claridad y contundencia mediante proclamas verbales y escritas contra el suicida modelo turístico, ahora también descaradamente impulsado y promovido por el gobierno “florero” presido por el PSOE, recordando que Canarias necesita urgentemente un antídoto para la supervivencia mediante la ejecución de una moratoria turística, la replanificación del territorio, una ley de residencia, la limitación de la compra de viviendas por extranjeros y la protección de los espacios naturales, sin olvidar la implantación de una ecotasa.