Aquel día, en el instituto, mientras yo les hablaba sobre los guanches, sobre sus costumbres, sus creencias, su destino y su huella… ellos escuchaban desde sus pupitres mi relato con entusiasmo, con una mirada viva que desbordaba curiosidad.
Luego supe que en el pupitre pegado a la ventana estaba Alejandra, la nieta de Leonisa, la señora ariquera descendiente del último mencey de Adeje y miembro de una saga familiar, la de Los Alzados, quienes allá por el siglo XV se rebelaron contra la dominación castellana.
Hablarle a los chicos y chicas de la ESO sobre nuestro pasado, nuestro patrimonio y sobre la importancia de su conservación, es una tarea necesaria… sobretodo porque caminamos peligrosamente hacia el olvido, en esta aldea cada vez más global.
Pero Alejandra, en el fondo, es algo así como un “antídoto” contra el olvido… es un vivo ejemplo de que poco más de cinco siglos no son nada, pues aún hoy, entre nosotros, se mantiene vivo el paso de familias que llevan apegadas a esta tierra desde los orígenes. Sus antepasados son quienes primero abrieron camino en estas islas de lava y salitre.
…Y Alejandra, a pesar de su corta edad y de su timidez, me decía que era consciente de ello… y que se siente orgullosa por ello.
(PS: en muchos pupitres de Canarias se sientan chicos y chicas que provienen de familias guanches, pero desconocen su pasado familiar…)
José Farrujia