Tras 8 días de encierro, sobre las 14,30 de la tarde, los cerca de 100 desempleados que ocupaban la Catedral de Las Palmas, abandonaron el edificio. Pasada la medianoche anterior, las campanas de “Santa Ana” comenzaron a repicar cuando la policía hizo su aparición en la plaza de la iglesia. Tras establecerse un principio de acuerdo con los mandos policiales, cesó el repiqueo que durante parte de la noche alarmó a una gran parte de la población de la capital grancanaria. Después de un compromiso de aceptarse parte de las reivindicaciones de los parados, ente ellas, el cobro del subsidio de desempleo, la protesta concluyó.