La Asociación de Apicultores de Gran Canaria (ApiGranca) ha presentado una denuncia en los juzgados de Valverde contra el Cabildo de El Hierro por un presunto delito medioambiental en relación a un proyecto que posibilita la importación a la isla de la raza de abejas híbridas conocidas como Buckfast que pondrían en peligro a la raza autóctona, la abeja negra canaria, con la posibilidad de exterminarla de las colmenas.
ApiGranca resalta que  defienden  los intereses de los apicultores que han demostrado estar con la legalidad en sus actividades y, sobre todo, lo que significa la abeja negra canaria como patrimonio en las Islas Canarias.  Este asunto se viene alertando desde hace varios años.
Peligro de los ecosistemas
La asociación se dirigió  el pasado mes de septiembre al consejero de Agricultura del Gobierno de Canarias, al igual que al Ministerio de Agricultura, a quienes le pusieron en conocimiento la gravedad que suponía la implantación de la abeja Buckfast para los ecosistemas canarios,  y al final no hemos tenido otro remedio que acudir a los juzgados para que esta situación se corrija.
 La asociación aportó como dato que en el Archipiélago hay actualmente 1.250 apicultores, de los cuales, lamentablemente, cien son importadores de estas abejas.
Conservación de la biodiversidad
El PSOE de Canarias ha presentado recientemente una moción en la que insta al Gobierno central a reconocer a la abeja negra canaria como raza ganadera autóctona y ampliar los controles sobre su posible exterminio por especies que ponen en peligro su genética. Los socialistas  indican que la apicultura en Canarias ya se ha visto afectada por la introducción de especies foráneas, lo que repercute de manera negativa en los ecosistemas de las islas, pidiendo la aprobación de esta moción para garantizar la recuperación de esta raza ganadera declarada patrimonio cultural, genético y etnológico por el Parlamento de Canarias.
 El  las islas hay reservas de la biodiversidad, y una de las funciones de los ecosistemas es el mantenimiento de las especies y flora autóctona y el mantenimiento de la biodiversidad y sostenibilidad de los ecosistemas canarios.
La introducción de razas foráneas, además de poner en peligro la abeja negra, afecta también a otros seres vivos que son esenciales para el equilibrio de los ecosistemas y la biodiversidad.