Trasciende que las desavenencias ideológicas entre los partidos integrantes y las reticencias internas a que Oswaldo Brito continuase como portavoz de la coalición en el Parlamento Canario, profundiza en la crisis de la Unión del Pueblo Canario, organización ya desde tiempo atrás afectada por las controversias entre los sectores nacionalistas y comunistas. En la reunión del Comité Nacional celebrada el mes antes, tres de las organizaciones que lo integran habían ya apostada por la disolución, mientras otras dos negaban tal posibilidad. Ya, en 1982, UPC tuvo un importante descenso de votos, perdiendo su arraigo popular por los repetidos enfrentamientos internos y el marcha de los integrantes de Pueblo Canario Unido y de otros militantes independentistas.