Altamente obscena resulta la imagen de la actual consejera de Sanidad, Esther Monzón, presidiendo recientemente en Madrid la gala de entrega de Los premios la Alianza de la Sanidad Privada (ASPE),

Sin rubor, la representante de la sanidad pública canaria se suma a la foto de familia de los parásitos de lo público y, de forma ostentosa, posa frívolamente con el presidente de los empresarios, Antonio Garamendi y el presidente de la Alianza sanitaria privada José Manuel Alvar.

Nunca antes responsables de la sanidad pública habían llegado tan lejos, y ahora, este gobierno integrado por las derechas española y canaria (PP y CC), además de obedecer las órdenes de la patronal canaria iniciando una campaña de amedrantamiento hacia los trabajadores en situación de Incapacidad temporal, también asisten jubilosos a los actos estatales de promoción de la sanidad privada y hacen la servil reverencia al tirano jefe de la patronal española.

En estas circunstancias a nadie debe extrañar que la sanidad pública retroceda y la privada-concertada avance mediante el trasvase de capital que le propicia este gobierno y su consejera Monzón.