Junto a otros pintores de la isla mayormente grancanarios, Santana Díaz, con cuna en Arucas, inicia hacia el año 1929 el movimiento indigenista, aunque Santiago asume influencias de genios de la pintura como Cezzanne. Como otros pintores e intelectuales canarios de la época, colabora en el bando republicano desde antes de la guerra, siendo frecuente sus apariciones en el periódico obrero palmero “Espartaco”, publicando en sus páginas carteles y colaboraciones escritas. Fiel a su ideario político, forma parte de la Alianza de intelectuales antifascistas y participa en el ejército republicano como asesor creativo y sanitario hasta que regresa a Canarias incorporándose al poco tiempo a la actividad civil sin mayores incidencias gracias a las gestiones realizadas por la Iglesia ante las autoridades militares. Parte de su interesante obra puede ser admirada en el Museo de su tierra natal. Santiago Santana fue el último exponente vivo del indigenismo pictórico canario.