Unas 50 personas con indumentaria aborigen se manifiestan en Las Palmas durante la procesión del Pendón de la conquista y la celebración del 501 aniversario de la incorporación de la isla a la corona de Castilla. Los manifestantes, algunos de los cuales aireaban banderas canarias, lanzaron consignas a favor de la independencia del Archipiélago y contra la colonización española. La representación militar, presidida por un general, abandonó el acto de inmediato al considerar que era objeto de provocaciones por parte de los manifestantes. A partir de ese año y tras advertir el obispado que la representación eclesiástica se abstendría en lo sucesivo de asistir al acto, la procesión del Pendón fue definitivamente suspendida.