Desde Intersindical Canaria Salud, queremos expresar nuestro profundo rechazo a la conmemoración del día 12 de octubre, instaurado como Día de la Hispanidad, ya que constituye el festejar la ocupación territorial y el exterminio de más de 80 millones de nativos y la esclavitud y desplazamiento forzado de otros cientos de miles de personas pertenecientes a pueblos originarios de América y África. Ello incluye a Canarias, donde precisamente, se utilizó a la población aborigen como laboratorio de pruebas en la realización de las más atroces y condenables prácticas de conquista, luego llevadas por los castellanos a las poblaciones indígenas americanas.

Así, Fray Bartolomé de las Casas, testigo directo de la conquista, narraba: “Entraban los españoles en los poblados y no dejaban niños ni viejos ni mujeres preñadas que no desbarrigaran e hicieran pedazos. Hacían apuestas sobre quién de una cuchillada abría un indio por medio o le cortaba la cabeza de un tajo. A los hombres les cortaban las manos. A otros los amarraban con paja seca y los quemaban vivos. Y les clavaban una estaca en la boca para que no se oyeran los gritos…”

El dramático impacto de la colonización histórica y de la recolonización en la supervivencia, dignidad y soberanía de todos los pueblos y, especialmente de Canarias, supuso la represión o destrucción de un sistema de organización social, de su espiritualidad, de su lengua y cultura, además de las abominables prácticas de mercado de nativos, de esclavitud y prácticas de exterminio, eliminando cualquier posibilidad de establecer mecanismos futuros para posibilitar el bienestar colectivo de las poblaciones conquistadas.
No sería suficiente que el Estado español pidiera perdón a Canarias y al resto de poblaciones. La falta de una mirada crítica de la colonización en general ha minimizado el impacto de los procesos descritos anteriormente, instalando hipócritas discursos que la justifican como proceso “civilizatorio” que ha hecho posible el “desarrollo” de los territorios ocupados.

Este discurso sigue legitimando la sistemática exclusión política, cultural y social del pueblo indígena respecto a los estados de nacimiento, cuando en realidad, sería necesario y de justicia reparatoria, un proceso constituyente por el derecho a decidir, no sólo en cuanto a su cultura e identidad sino en cuanto a sus aguas, su medio ambiente, su territorio, al modelo de desarrollo social, económico y de la implantación, incluso, de una Ley de Residencia. Además, se hace imprescindible y exigible, la reparación de la deuda histórica derivada de la política extractivista desarrollada por el Estado español por la que las islas siempre reciben una mínima parte de los recursos económicos hurtados al Archipiélago.

Resulta condenable que el principal acto de celebración institucional español sea una parafernalia militar que pretende resaltar los “valores” castrenses enfrentados al respeto de los derechos humanos. Además, las connotaciones fascistas que rodean al 12 de octubre lo deben convertir en incompatible para los principios de cualquier demócrata. Por ello, consideramos que mantener cualquier acto de celebración del 12 de octubre, resulta inaceptable. Más aún cuando es festejado por un Estado autodenominado democrático.

Reivindicamos frente a la celebración del Día de la Hispanidad, la desmilitarización de nuestra sociedad y una cultura para la paz y la convivencia pacífica, pero también clamamos en este día el derecho de los pueblos a su libre autodeterminación sin injerencias de ningún tipo, ya sea política, militar o económica.