Desde el 7 de octubre al 8 de diciembre, Israel ha asesinado un promedio de 130 niños diarios y 130 adultos civiles. Dejemos a un lado los civiles adultos porque, total, siendo palestinos haber llegado a adultos ya es mucho. Pero asesinar diariamente a 130 niños es algo al alcance de muy pocos seres inhumanos. ¿Conoce usted algún niño? ¿Tiene usted hijos, nietas, u otros familiares en edad infantil? ¿Ha visto usted algún niño o niña por la calle, en un parque o en una escuela? Pues por favor, aléjelo de Israel y de cualquier persona que se declare sionista.
Sabemos perfectamente que los crímenes de Hamás son tan condenables, uno a uno, como los de Israel. Los condenamos todos con el mismo horror. Pero sabemos que el sionismo comenzó a planificar el éxodo y exterminio de los palestinos desde los escritos fundacionales del mismísimo Herzel, más de un siglo antes del nacimiento de Hamás. Sabemos también que, fruto de ello, llevan 70 años asesinando, expoliando y exiliando al pueblo palestino. Pero nunca como ahora habíamos visto el plan israelí de infanticidio sistemático: si no hay niños, no habrá pueblo.

No sólo es que el ejército de Israel asesine niños sin parar. Es que hemos visto que a cambio de que Hamás libere rehenes israelíes, los presos que Israel libera han resultado ser niños. ¿Desde cuándo estaban esos niños encarcelados y por qué terribles delitos? ¿Habían nacido ya cuando los detuvieron, o estaban aún en el vientre de su madre? ¿Qué juez civil los condenó, y por qué delitos, en un juicio justo? ¿O fue un juez militar del mismo ejército que asesina niños?
130 niños asesinados hoy que usted me lee, y 130 niñas mañana. Sea valiente, vaya a un colegio grande y vea 130 niños jugando en el patio durante el recreo. ¿Es usted capaz de imaginarse a sí mismo sin hacer nada mientras unos soldados les van disparando en sus cabecitas hasta reventárselas, o en el pecho hasta que dejen de respirar?

No pienso que la creencia o descreencia en un dios cambie los sentimientos humanos ante un horror como éste. Pero, por si acaso, dejaré a un lado a cualquier lector judío o musulmán. Dejaré aparte también a los ateos, como yo. Me dirijo ahora, con estas líneas, sólo a mis lectores cristianos, que supongo mayoritarios dado el país y la lengua en que escribo:
¿Puede usted, en nombre de su dios y de su fe en él, no hacer nada para evitar que hoy Israel asesine a 130 niños y mañana ejecute a otros 130? ¿En qué sagrada escritura del Nuevo Testamento, en qué versículo de la supuesta palabra de Cristo, se apoya usted para permanecer en silencio mientras Herodes queda como un aficionado al infanticidio?

Querido amigo cristiano, querido lector creyente, ¿Se siente usted tan de derechas que eso le impide ser cristiano? ¿Son sus sentimientos políticos los que se superponen a su fe religiosa y le permiten justificar, por ejemplo, la pederastia si la ejerce un cura sobre un niño palestino? ¿Permite usted que, en su nombre, el partido político que lo representa a usted justifique o minimice la pederastia? ¿Entonces por qué no dice usted nada cuando ese mismo partido justifica la matanza de niños palestinos?

Antonio Cabrera de León