El desabastecimiento de medicamentos en el conjunto del archipiélago canario, no ha merecido hasta la fecha acción o pronunciamiento alguno de las autoridades de las islas pese a los importantes perjuicios que vienen creando al conjunto de la población, pero principalmente a aquellas personas con patologías crónicas.

Tal desabastecimiento, de la que el gobierno ni el Servicio Canario de Salud se han dado aún por enterado, es también la consecuencia de la tramposa e irresponsable política de las industrias farmacéuticas, quienes, en su enfermizo y obsesivo afán de multiplicar sus beneficios económicos, reducen drásticamente la fabricación o distribución de los medicamentos de bajo precio al ser menor los márgenes económicos que pueden concentrar. Además, con el mismo objetivo potencian la venta de alternativas terapéuticas nuevas en el mercado de mayor coste, pero similar eficacia y, por último, para primar las exportaciones hacia países donde el precio de los medicamentos en superior.

Esta situación lesiva para el conjunto de la sociedad, vuelve a resaltar la necesidad de constituir una industria farmacéutica pública de carácter estatal que garantice el abastecimiento y frene la alta especulación que continúa produciéndose con los productos farmacéuticos. Además, la reciente pandemia evidenció la necesidad de que la sanidad pública de dote de autonomía suficiente para evitar la carencia de material sanitario que sirve de espoleta para  la especulación dolosa que va más allá de las empresas comercializadoras, para alcanzar incluso a varios gobiernos autonómicos como el de Madrid, o más recientemente, el de Canarias.

 

Jaime Bethencourt Rodríguez

Fed. de Salud de Intersindical Canaria