Una cosa es predicar y otra dar trigo. El refrán resulta oportuno para aplicárselo al Cabildo psoista de Tenerife, que, junto a sus colegas del Pacto de las flores y del gobierno de Canarias, claman hipócritamente una y otra vez a la ciudadanía contra los peligros del cambio climático y de ahí la necesidad de reciclar y clasificar los residuos caseros.
Tras varios años de abusos y desaires a Arico, negándose a compensar justamente al municipio y a sus habitantes por estar asumiendo la recepción de toda la basura de la isla a través de la planta de tratamiento que allí tiene instalada la Corporación Insular, el ayuntamiento sureño ha descubierto que al menos una parte de los residuos que llega al denominado Complejo ambiental ni se procesa ni se clasifica, burlando todas las leyes sobre la correcta gestión de tratamiento, y envenenando sobremanera la zona para “disfrute” de los ariqueros, tinerfeños y canarios en general.
El descubrimiento, que no ha sido el resultado de una inspección in situ al habérsele impedido a los delegados municipales el acceso a las instalaciones, ha sido el resultado del trabajo realizado a distancia mediante el vuelo de los drones dispuestos a tal efecto por las autoridades locales, quienes, desde hace años, vienes recibiendo incesantes quejas vecinales al ser el vertedero una fuente de plagas, emanación de gases tóxicos y contaminador de cultivos, granjas, etc.
Ante la demanda presentada por el alcalde del municipio ante la fiscalía, la reacción del grupo de gobierno del PSOE reitera la desvergüenza al manifestar que en el Complejo ambiental de Arico “no se hace nada indebido” y lo que se hace “está detallado en hojas de servicio”. Nada dice el grupo de gobierno sobre las imágenes de unos 20 camiones que, sólo en una hora, descargaron directamente su carga sobre la celda de vertidos sin pasar por las plantas de tratamiento. Entre el contenido de los vehículos se pudo apreciar plásticos, residuos sanitarios, piche y residuos urbanos sin clasificar.
Hay que resaltar que aunque el ayuntamiento de Arico viene reclamando desde hace años una mayor compensación, ya sea económica o mediante inversiones, por los perjuicios que le ocasiona la recepción y depósito de cerca de 530.000 toneladas de residuos anuales, la presidencia del Cabildo ha despreciado tal petición. Mientras, la corporación insular comete un monumental dispendio a las arcas públicas invirtiendo unos 60 millones de euros en la construcción de un innecesario circuito en Granadilla