INTERSINDICAL CANARIA, Como cada 12 de mayo, se conmemora el Día Internacional de la Enfermería, en el natalicio de Florence Nightingale. El Consejo Internacional de Enfermería vuelve a insistir en el lema: “Nuestras enfermeras. Nuestro futuro. Las enfermeras empoderadas salvan vidas”. Es decir, el empoderamiento profesional como eje para fortalecer los sistemas sanitarios. Sin embargo, desde la Federación de Salud de Intersindical Canaria afirmamos: no puede hablarse de empoderamiento cuando el gobierno de Canarias y el Servicio Canario de la Salud continúan aplicando recortes, sobrecargando plantillas y negando derechos laborales y asistenciales. El reconocimiento simbólico —incluida la propuesta de conceder la Medalla de Oro de Canarias a la Enfermería— no sustituye las políticas reales.
Un año más, la realidad desmiente el discurso oficial: Los diferentes profesionales de Enfermería siguen siendo, según todos los estudios, el colectivo que genera mayor confianza entre la población. Lo saben los pacientes, sus familias y las comunidades que dependen de sus cuidados para la prevención, la educación para la salud, la atención en procesos agudos y crónicos, el acompañamiento vital y la continuidad asistencial. Pero mientras la sociedad reconoce su valor, los gobiernos continúan sin hacerlo. “Se siguen gestionando los sistemas de salud sin suficiente dotación de personal y no contratan a los profesionales de enfermería que necesitan para proporcionar la cobertura sanitaria universal”.
En Canarias, la situación es más grave. Las ratios de profesionales continúan siendo las más bajas del Estado español, que a su vez se sitúa a la cola de Europa. La sobrecarga asistencial es estructural y sostenida. Mientras tanto, los sucesivos gobiernos han gestionado la sanidad pública con una estrategia que favorece el deterioro del sistema para justificar los conciertos con el negocio de la sanidad privada. A ello se suman las particularidades del territorio: desigualdades sociales extremas, una población con los peores indicadores de salud del Estado y un 40% de personas en riesgo de exclusión. Reclamamos un empoderamiento real, de los profesionales y la ciudadanía, no sólo un lema retórico: es urgente la dotación inmediata de plantillas acorde a las necesidades reales de una población que crece de forma desmesurada y donde se padece la presión asistencial de 18 millones de turistas al año.
Es Imperativa la reclasificación profesional con reconocimiento retributivo de todos los profesionales situándolos en el grupo que corresponde a su formación académica y competencias. Es inaplazable el reconocimiento retributivo y desarrollo efectivo de las especialidades de Enfermería, la retribución justa de las guardias, acorde al nivel de responsabilidad y penosidad. Añadimos estabilidad en el empleo, condiciones laborales dignas para todos los grupos profesionales, porque la atención sanitaria es un trabajo en equipo, con unas políticas de Salud Laboral reales, con medidas preventivas, vigilancia adecuada y entornos seguros, jubilación anticipada voluntaria sin penalización, así como el fin de la política de recortes y privatización encubierta que está desmantelando la sanidad pública canaria. El empoderamiento se construye con derechos, con inversión, con estabilidad, con respeto y con negociación real. Mientras la Administración continúe negando estos elementos esenciales, seguiremos en un ejercicio de propaganda. Y la sanidad canaria no necesita propaganda: necesita condiciones para cuidar y para cuidarse.
Por ello, en este 12 de mayo de 2026, saludamos a todo el personal de Enfermería, reconociendo su profesionalidad y su papel imprescindible en la salud colectiva. Y reiteramos nuestro compromiso: defender sus derechos, denunciar los abusos y exigir una sanidad pública digna. Porque sin Enfermería no hay sanidad, y sin condiciones dignas no hay futuro para la salud de nuestro pueblo.