EL 7 de Mayo se presentó en la ULL el Informe SOS Costas Canarias, financiado por la Fundación Canarina y dirigido por Fernando Prieto, ecólogo del Observatorio de la Sostenibilidad. El Informe constituye un Catálogo impactante del deterioro de las costas de Canarias y del deterioro ambiental acelerado en el que está Canarias… camino al colapso.
Pero ese deterioro no cae del cielo, algo de lo que parece que no habla el citado Informe. Como indicó en 1987 el Informe Brundtland, Comisión Mundial del Medio Ambiente y Desarrollo, “La desigualdad (en la toma de decisiones y en la apropiación del capital ecológico, por parte de los países industrializados) es el principal problema <ambiental> del planeta y su principal problema de desarrollo”. Esto también se puede aplicar al contexto de un solo país o de una región. Y la traducción a la vida real consiste en aclarar que los problemas ambientales no son los que habitualmente nos han enseñado a repetir, es decir, una lista más o menos larga de impactos ambientales como el cambio climático, la deforestación, la contaminación, la erosión, destrozo de costas, la pérdida de biodiversidad, el agotamiento del agua y de los recursos naturales…etc, sino las causas que generan esos impactos. En otras palabras, la violencia y el saqueo generalizado por parte de presuntos empresarios y de presuntos gobiernos. Pero nos cuesta mucho ver lo evidente, es decir, que la democracia bajo la que se nos dice que vivimos es un auténtico fraude.
En esencia se trata del secuestro de la democracia, dominada por una práctica empresarial violenta que saquea habitualmente la naturaleza y de la que apenas somos conscientes. Por eso necesitamos insistir con claridad en estas cuestiones pues no hay soluciones si no se plantean con claridad las causas del deterioro ambiental. De hecho, “La política pública -para que merezca ese nombre- presupone una noción de bien público. Cuando esta noción es secuestrada, es la propia política la que está secuestrada. En lugar de ella, lo que tenemos es uno de los mayores socavamientos de la democracia: la institución pública usada para el beneficio privado. Cualquier sociedad que quiera mantenerse como tal tendrá que prevenir dicho secuestro y restaurar la distinción fundamental entre el bien público y el interés privado (Flyvbjerg, Design by Deception. The Politics of Megaproject Approval, 2005)”.
En este sentido, no resulta exagerado afirmar que el auténtico peligro para los habitantes y para los ecosistemas de Canarias, dejando de lado alguna agresión externa, lo constituye el tándem formado por los presuntos políticos y por los presuntos empresarios que han consolidado un marco institucional que apoya y subvenciona un modelo turístico depredador, una agricultura de exportación y despilfarro de agua, la importación de alimentos, los bajos salarios y bajos impuestos para los presuntos empresarios, ignorando la protección ambiental real y la agricultura ecológica familiar. Por eso, sin un cambio en el marco institucional, el resultado inevitable es el colapso total de la sociedad y el enriquecimiento desmesurado para algunos pocos.
Todo lo anterior me lleva, inevitablemente, a reconocer, siguiendo al biólogo chileno Humberto Maturana, que los problemas ambientales solo se resuelven desde el deseo de convivir, deseo que está completamente ausente de los presuntos gobiernos y de los presuntos empresarios.
En consecuencia, la literatura sobre participación ciudadana se queda obsoleta en cuanto reconocemos que las propias medidas de política ambiental o de política económica habituales, aunque estén rebozadas de transición ecológica y/o de desarrollo sostenible son, habitualmente, mentiras perversas que hay que dejar de creer.
Federico Aguilera Klink