El Colegio de Ingenieros Agrónomos advierte que Canarias tiene una barrera fitosanitaria propia para proteger su patrimonio agrario y sus variedades autóctonas pero si la primera línea de defensa, que es competencia del Gobierno, no funciona, la puerta queda abierta a la entrada de plagas con consecuencias económicas y ambientales muy graves.

Ahora lo es la plaga de filoxera de la vid, pero antes lo fue también la polilla de la papa (Tecia solanivora) o la cochinilla mexicana que ha arrasado con las pencas o tuneras del archipiélago canario sin que nadie haya hecho nada por evitarlo

Los focos de filoxera que se extienden por la vid, localizados hasta ahora en Valle de Guerra y La Matanza fue introducido mediante viñas ya infectadas procedentes de la Península y fue introducida en Canarias ilegalmente, lo que evidencia fallos graves en los controles fitosanitarios en frontera, cuya responsabilidad recae en el gobierno español.

El Colegio de Ingenieros agrícolas  recalca que, aparte de la obligatoriedad de los gobierno de cumplir las normas, la concienciación ciudadana es clave, y subraya que está prohibido introducir material vegetal en Canarias.

El desconocimiento o incumplimiento de esta normativa  pone en riesgo la rica biodiversidad vitícola del Archipiélago, que se ha mantenido libre de filoxera hasta la fecha gracias a una Orden de 1987 que establece normas específicas para Canarias por su condición insular.

La superficie total cultivada de viña en Canarias supera las 8.100 hectáreas, lo que representa aproximadamente un 16 % del terreno agrícola del archipiélago y este cultivo, se sitúa como el segundo en importancia tras el plátano, y constituye un pilar económico, cultural y paisajístico para las islas.