Con la presencia y participación de una delegación de INTERSINDICAL CANARIA, como organización, el 18º congreso de la Federación Sindical Mundial (FSM) concluyó el domingo 8 de mayo con la elección de Pampis Kyritsis como nuevo secretario general de esa organización para los próximos cinco años.

El líder del Sindicato Panchipriota del Trabajo y hasta ahora vicepresidente de la FSM para Europa, sustituye al griego George Mavrikos, elegido también presidente honorario tras desempeñar la secretaría general durante tres períodos sucesivos desde 2005.

El nuevo secretario Kyritsis manifestó reconocer la gran responsabilidad que asume al destacar que la FSM tiene una larga y gloriosa historia de lucha, con un papel muy importante en la coordinación y guía de los movimientos de trabajadores en todas partes del mundo, en las circunstancias actuales.

Los participantes en el encuentro ratificaron a Michael Mzwandile Makwayiba como presidente de la organización, cuya oficina central permanecerá en Atenas, en tanto la regional europea radicará en Roma dirigida por Paolo Leonardi, miembro del ejecutivo nacional de la Unión Sindical de Base (USB).

Mavrikos presentó a los miembros del Consejo Presidencial elegido en el congreso, entre ellos el secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), Ulises Guilarte de Nacimiento, ratificado como vicepresidente de la FSM para América Latina y el Caribe.

Guilarte destacó la complejidad de la situación internacional en la cual transcurrió el congreso al que asistió Cuba con la voluntad de consolidar el llamamiento a la integración y unidad dentro de la diversidad, como herramienta de lucha del movimiento sindical clasista y unitario.

El objetivo, dijo, es asegurar la articulación e integración de todos los interlocutores de la izquierda sindical “para movilizarnos de manera permanente en función de enfrentar con mayor efectividad” a la patronal y fortalecer las competencias clasistas del movimiento sindical internacional.

En su tercera y última jornada, el encuentro aprobó varias resoluciones, entre ellas las de solidaridad con Cuba, Palestina, Irán y Venezuela, así como otras relacionadas con el conflicto entre Rusia y Ucrania, la división de Chipre y de apoyo a los trabajadores en Paquistán, Grecia, Níger y Turquía.

“Seguimos juntos. Por la satisfacción de nuestras necesidades contemporáneas. Contra la barbarie imperialista-capitalista” fueron los mensajes contenidos en el lema central de la cita sindical en la cual participaron más de 400 delegados de un centenar de países, acogidos por la USB como única organización italiana perteneciente a la FSM.