Coincidiendo con el segundo aniversario de la erupción del volcán Tajogaite, diversos damnificados encuadrados en La Asociación Tierra bonita, mantienen su batalla judicial para que sean encausadas penalmente por negligencia las personas y autoridades que, durante la explosión del volcán, no establecieron con carácter previo, plan de evacuación o medida de seguridad alguna para la protección de los vecinos.
Así lo exponen en sus consideraciones y experiencias vividas por muchas de las familias durante el 19 de septiembre del 2021:
“Los habitantes más próximos al incipiente volcán, que habían sentido en horas y días previos ruidos y temblores bajo sus pies, pero a quienes se les había dicho que podían continuar en sus hogares, salieron con lo puesto, a la estampida. Sus testimonios son estremecedores”.
“Quienes vivían en El Paraíso, Los Campitos, Pastelero, Todoque… ni siquiera habían sido convocados a reuniones informativas para prepararse. El plan de emergencias, que el discurso oficial vende como un éxito sin paliativos, falló en el momento clave. Solo el azar -o la divina providencia- evitó un precio en vidas en ese momento”.
“Los testimonios de los vecinos de la zona más próxima a la erupción son desgarradores y al mismo tiempo esclarecedores sobre lo dramático de su situación. Un buen número de esos relatos casi de terror están publicados en el libro Las otras historias del volcán, editado por la productora audiovisual I Love The World”.
“La Asociación Tierra Bonita tiene presentada una querella criminal contra los responsables de la gestión de la emergencia, convencida de que debe abrirse una investigación que clarifique todo este asunto, alegando la existencia de indicios de que la erupción era inminente o de que, cuanto menos, existía una elevada posibilidad de que comenzara en horas y no en días. El expediente judicial está ahora Word en manos de la Audiencia Provincial, ante la cual esta asociación, a través del despacho de abogados Martínez Echevarría, ha recurrido el sobreseimiento, a finales de agosto, por un Juzgado de Los Llanos de Aridane”.
“A principios de septiembre se registraron ante estos mismos Juzgados la mayor parte de estas nuevas denuncias de personas que vivían en los primeros barrios que sepultó el volcán, con dramáticos testimonios de lo vivido y los daños, materiales y psicológicos, que, sostienen los denunciantes, sufrieron por falta de una evacuación a tiempo”.
“Piden Justicia por entender, como se expone en la querella de Tierra Bonita, que no se aplicó el más elemental principio de precaución, pese a las señales de deformación, sismicidad somera y otros indicadores que ese domingo 19 de agosto se habían intensificado y elevado a niveles peligrosos la probabilidad de un proceso eruptivo en un corto periodo de tiempo”.
“Cabe destacar lo que contaron algunos guardias civiles residente en la zona. Uno de ellos lo refiere así: “Decidí mandarle un whatsapp de audio al que era mi teniente, que se encontraba en una reunión diaria del PEVOLCA; resumiendo, le dije que yo de vulcanología no tenía conocimientos, pero por la forma en que se estaba comportando la tierra me hacía presagiar que la erupción estaba allí. Me vestí mi uniforme y me dispuse a almorzar, noté un silencio apoderarse de todo, salí fuera y de repente la tierra explotó a unos 500 metros de nuestra casa, una columna negra que segundos alcanzó decenas de metros de altura”.
“Otro matrimonio que residía a poca distancia del volcán asegura que les explotó a 200 metros de donde se encontraban ambos (“empezaron a caernos piedras encima, nos subimos en los coches y nos fuimos tocando la pita para que nuestros vecinos salieran también”)”.
“El enfado fue aún mayor porque a los vecinos de determinadas zonas que luego resultaron arrasadas por la erupción (El Paraíso, Los Campitos, Pastelero, Todoque…) no se les convocó a las reuniones informativas del comité del PEVOLCA que tuvieron lugar los días previos con la población, como la celebrada el 18 de septiembre, víspera de la erupción, en Las Manchas. Incluso algunos vecinos de esos lugares se les prohibió entrar en la reunión. Es decir, hay barrios afectados con los que no se siguió ninguna estrategia preventiva”.
“En esta publicación (Las otras historias del volcán) otro guardia civil critica que “en los primeros momentos se prohibió a los vecinos ir a sus casas a recoger enseres y la lava iba a una velocidad de 10 metros por hora, habiendo casas que estaban a 10 kilómetros con la prohibición de acceder desde el primer momento”.

Una familia de origen alemán con dos hijos menores cuenta en Las otras historias del volcán cómo mientras que en las noticias oficiales en los medios de comunicación se decía que no había peligro inminente de erupción, y menos en la zona donde ellos vivían, al lado de la Montaña Rajada, en el valle de Tajogaite, la realidad es que le sorprendía le erupción volcánica sobre sus propias cabezas”.
«Desde hacía días sentíamos el movimiento de la tierra bajo nosotros una y otra vez. Una y otra vez las vigas de la casa crujían. Intentábamos mantener la calma. El Gobierno ya nos avisará, pensábamos. Hay profesionales sobre el terreno que miden y vigilan cada pequeño movimiento, por lo que, si hay peligro, nos informarán con tiempo», exponen en el libro.