Si en Canarias hay 210.000 casas vacías al mismo tiempo que existen 10.000 personas sin una casa en la que vivir, todo gobierno que no arregle de inmediato la vida de esas familias sin techo es un grupo de desalmados. Los datos que he leído dicen que las casas vacías son unas cuantas más de esa cifra y las familias sin casa algunas menos. Fácil lo tendría cualquier gobierno decente: exprópiense 10.000 viviendas y dense en alquiler social.

 Esta miseria no ocurre sólo en Canarias: en España hay casi 4 millones de casas vacías pero 40.000 familias son desahuciadas cada año. Pretender, como intentan vender gobiernos regionales y estatal, que esto se arregla construyendo vivienda social para alquiler es una sinvergonzonería mayúscula. Algo así como decirle a un paciente que acaba de sufrir un infarto delante de una clínica privada que espere sentado en la acera que pronto le van a construir un hospital público.

 No lo arreglan porque están en la política para tener un sueldo. Muchos de ellos, superados los 50 años de edad, jamás tuvieron un trabajo fuera de la política. Encaramados al cargo con los desorientados votos de unos ciudadanos pastoreados por los medios de comunicación. Dispuestos a morir por seguir atados al sillón, lamen las botas de Florentino en su palco y las de los 4 oligarcas en Canarias donde haga falta.

 Mientras tenemos población sin un techo y una ducha, enriquecen a sus amos llenándonos las islas de piche, hormigón y turistas. Ya no hay playa sin hotel, ni sin emisario de mierda. Se niegan a cumplir sentencias para demoler hoteles ilegales, planifican otra Tindaya majorera con tierras raras que acabarán pagando con dinero público para salvar la isla del permiso concedido, aprueban un nuevo hotel cada lunes y resulta que lo de arreglar los atascos de tráfico en 3 meses había sido una broma.

 Andan con el cuento de que evitemos la turismofobia, no les vayamos a joder el negocio. Pero nosotros no odiamos a los guiris, sino que aborrecemos a quienes nos empobrecen y nos destrozan el país: patronales inmobiliarias y turísticas, y sus lacayos del periodismo y la política. Si los dejamos se ponen al frente de la manifestación para protestar contra ellos mismos.

 Antonio Cabrera de León