¿Se acuerdan del cuento de Caperucita? La niña que fue a visitar a su abuela que estaba enfermita y se encontró en el bosque con el lobo, que le sacó información de la visita. El lobo echó a correr y encontró la casa de la abuela. Se la comió y se disfrazó a esperar a Caperucita…Luego  cuento  el final.

El pasado lunes en el Cabildo de La Palma empezó a contarse el Ecocuento de Breña Alta. Los consejeros y consejeras del PP, PSOE y Coalición Canaria votaron declarar “de interés insular” el proyecto Ecoresort de La Pavona de Breña Alta. En nuestro país no hay muchos ecoresorts porque ya sabemos que  en Canarias  ecología y turismo no han ido precisamente de la mano. Por eso lo primero sería aclarar que los  ecoresorts son  instalacioness turísticas situadas en entornos naturales,  en medio de montañas, bosques, ríos, lagos…Se diferencian de los hoteles en que intentan usar energías renovables, reciclar, cultivar los alimentos que se consumen en su interior.

Pero el proyecto de Ecoresort de La Pavona en Breña Alata se parece poco a un proyecto ecológico y mediambiental. Les resumo datos que recogen los promotores en la memoria presentada al cabildo: es un proyecto con 1400 camas turísticas, con 54 piscinas y un campo de golf de 18 hoyos. El Cabildo tiene previsto construir un embalse para poder dar agua a este proyecto turístico, dinero público para el interés particular. Por eso creo que en realidad el nombre correcto, Miguel Angel, sería llamarlo Ecocuento, porque lo que pretenden es una urbanización turística de toda la vida, en un pueblo de paisaje verde.

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El pasado lunes se votó en el pleno la propuesta de declarar “de interés insular” este proyecto.  La Federación Ecologista Ben Magec  solicitaró intervenir en el pleno y pudieron hacerlo porque así lo contempla el reglamento. En su intervención poco más de 15 minutos la portavoz ecologista,  Estrella Monterrey, denunció que un campo de golf de 18 hoyos consume al año el agua que consume una población de 15.000 personas. Breña Alta, el municipio del Ecocuento, tiene una población de poco más de 7.000. Además, 66 de las 88 hectáreas del proyecto están en un ecosistema de fayal-brezal, en el territorio protegido por la Red Natura 2000, los brezales macaronésicos contribuyen a la biodiversidad palmera e  influyeron para que la isla fuera declarada Reserva de la Biosfera. Es una zona de paso, reproducción y alimentación de aves como el cuervo canario,  recogida en el Catálogo de Especies Protegidas.

Los consejeros y consejeras  se tomaron la intervención de Ben Magec como un puro trámite. Votaron “el interés insular” sin explicarlo. El consejero de Política Territorial, en un tono paternalista, se limitó a decir que todo se hará con los informes de impacto ecológico que marca la ley. Como para estar tranquilos sabiendo, como recordó la representante de Ben Magec, que  el Plan Especial Turístico de La Palma (que contemplaba menos camas que este “ecoresort”) fue anulado por una sentencia del Tribunal Supremo. Recordemos también que en Lanzarote hay 22 hoteles que en su día también recibieron el visto bueno de los representantes políticos conejeros y que luego fueron declarados ilegales por el Tribunal Supremo.

Los consejeros y consejeras del Cabildo de La Palma se limitaron a obedecer las órdenes de la patronal turística que la víspera en un comunicado dijo que la Corporación Insular  debía votar a favor. No fueron capaces de argumentar porqué en un isla en la que un volcán ha arrasado 400 hectáreas de cultivo, que  afectó a 1.400 viviendas y dejó a cientos de personas viviendo en un hotel durante un año, lo que se les ocurre es considerar de  interés insular construir 1400 plazas turísticas y un campo de golf  que reducirán la superficie cultivada y supondrán un derroche de agua.

El Ecocuento de Breña Alta es más de lo mismo, poner cemento donde antes había naturaleza, en una isla que podría ser referente de un cambio de modelo productivo donde, como decía la portavoz de los ecologistas, la política debería basarse en la fuerza de las leyes medioambientales y no en la fuerza del dinero, el beneficio rápido y la especulación del territorio. Los constructores han cambiado de estrategia, ahora al cemento invasor que pisotea el medioambiente lo llaman “Ciudad del Cine o dreamland” o “Ecoresort”.

Volvamos al cuento de Caperucita Roja. Les pido ahora que hagan un ejercicio de imaginación. La abuela de Caperucita es la isla de La Palma. Caperucita es la población palmera. El lobo es una mezcla de patronal turística y consejeros del Cabildo de La Palma, tanto monta, monta tanto… El principio del cuento lo escribieron en el Cabildo y a lo mejor el final lo tendrán que escribir  la población palmera o los jueces, si queremos evitar que el lobo se coma a Caperucita.

Juan García Lujan (Somos Nadie)