La Estrategia de Atención Sociosanitaria de Canarias 2026–2030 presenta un diagnóstico de la situación sociosanitaria del archipiélago caracterizado por la coexistencia de avances conceptuales en la integración de servicios y limitaciones estructurales en su desarrollo operativo. Este diagnóstico se articula en torno a varios ejes fundamentales: el envejecimiento poblacional, el incremento de la cronicidad, la fragmentación institucional y la insuficiente adecuación de la red de recursos.
En primer lugar, la estrategia identifica el envejecimiento de la población como uno de los principales determinantes de la demanda sociosanitaria. El aumento de la esperanza de vida y la mayor prevalencia de situaciones de dependencia generan una presión creciente sobre los sistemas de atención, tanto en el ámbito sanitario como en el social. Este fenómeno se acompaña de un incremento de las enfermedades crónicas y de las situaciones de pluripatología, lo que exige modelos de atención más integrados y continuados.
En este contexto, la estrategia reconoce la necesidad de avanzar hacia un modelo de atención centrado en la persona, que supere la fragmentación tradicional entre servicios sanitarios y sociales. Sin embargo, el propio documento señala que el sistema actual presenta importantes déficits de coordinación, con circuitos asistenciales poco definidos y una limitada continuidad de cuidados. Esta fragmentación se traduce en dificultades para garantizar itinerarios asistenciales coherentes, especialmente en los casos de mayor complejidad.
Otro de los elementos centrales del diagnóstico es la insuficiencia y heterogeneidad de la red de recursos sociosanitarios. La estrategia pone de manifiesto la existencia de desigualdades territoriales entre islas, tanto en la disponibilidad como en el tipo de recursos. Asimismo, se reconoce la falta de una visión integrada del sistema, lo que se refleja en la necesidad de desarrollar un “mapa conjunto de recursos sociosanitarios”. Esta carencia dificulta la planificación y la toma de decisiones basadas en información estructurada.
Desde el punto de vista organizativo, la estrategia identifica como problema la complejidad del modelo de gobernanza, caracterizado por la participación de múltiples niveles administrativos, incluyendo la comunidad autónoma y los cabildos insulares. Esta distribución competencial, aunque coherente con la estructura territorial de Canarias, introduce dificultades en la coordinación y en la implementación de políticas comunes. La ausencia de mecanismos operativos claramente definidos para la coordinación interinstitucional constituye uno de los principales obstáculos para el desarrollo del sistema.
En el ámbito de los recursos humanos, el documento reconoce la necesidad de reforzar las capacidades profesionales y mejorar la coordinación entre perfiles, aunque no profundiza en un análisis detallado de las necesidades ni en un plan específico de desarrollo. Esta limitación resulta relevante en un sistema en el que la calidad de la atención depende en gran medida de la disponibilidad y cualificación de los profesionales.
Asimismo, la estrategia señala la importancia de avanzar hacia modelos de atención comunitaria y de promover alternativas a la institucionalización. Sin embargo, este planteamiento se formula en términos generales, sin una definición concreta de los dispositivos necesarios ni de su articulación dentro del sistema. Esta falta de concreción limita la capacidad de transformar el modelo de atención.
Un elemento relevante del diagnóstico es la inclusión de distintos colectivos dentro del ámbito sociosanitario, incluyendo personas mayores, personas con discapacidad, personas con enfermedades crónicas y personas con problemas de salud mental. No obstante, esta integración se realiza desde un enfoque generalista que no siempre permite diferenciar adecuadamente las necesidades específicas de cada grupo, lo que puede dificultar la adecuación de las respuestas.
Desde esta perspectiva, la previsión financiera se configura más como un marco indicativo que como un componente estructurado de planificación económica, lo que refuerza la idea de que la estrategia presenta una orientación predominantemente declarativa también en su dimensión presupuestaria.
Asimismo, la estrategia incorpora una previsión global de inversión en torno a 1.300 millones de euros para el periodo de implementación. Sin embargo, el análisis del documento pone de manifiesto que esta estimación económica no se acompaña de un desarrollo metodológico explícito ni de un desglose operativo que permita vincular los recursos financieros con las necesidades identificadas. En particular, no se detallan criterios de asignación por tipo de recurso, distribución territorial, calendarización de la inversión ni costes unitarios asociados a los distintos dispositivos.
Esta ausencia de trazabilidad entre financiación, planificación de recursos y resultados limita de forma significativa la utilidad de la estimación económica como instrumento de planificación. En la medida en que la estrategia no incorpora previamente una evaluación cuantificada de necesidades, la cifra global de inversión carece de un anclaje claro en la demanda real del sistema, lo que introduce incertidumbre sobre su adecuación y eficiencia.
En conjunto, la situación sociosanitaria descrita por la estrategia se caracteriza por una combinación de presión creciente de la demanda, fragmentación del sistema, insuficiencia de recursos y debilidades en la gobernanza. Aunque el documento reconoce estos problemas y propone líneas de actuación orientadas a su mejora, la ausencia de planificación basada en necesidades, de definición operativa de los recursos y de mecanismos concretos de coordinación limita su capacidad para abordar de manera efectiva los desafíos identificados.
Desde esta perspectiva, el diagnóstico contenido en la estrategia resulta adecuado en términos generales, pero presenta una limitada traducción en instrumentos de planificación concretos. Esta brecha entre diagnóstico y operatividad constituye uno de los principales retos para el desarrollo del sistema sociosanitario en Canarias.
Dr. Francisco Rodríguez Pulido (Profesor Titular de Psiquiatría ULL.)