Pensemos en un médico de la sanidad pública al que la industria farmacéutica le regale medio millón de euros para que disfrute su luna de miel dando la vuelta al mundo en transportes y hoteles del máximo lujo. Corrupto. Debe devolver el dinero y ser procesado por corrupción. ¿Se imaginan que hubiera un rey de un Estado democrático al que papá y unos empresarios le regalaran medio millón de euros para que disfrutara su luna de miel? ¿Eso es corrupción? ¿Debe devolver el dinero? No sé, pero a los Borbones lo de devolver nunca se les ha dado bien.
Dice el artículo 56.3 de la Constitución que “La persona del rey es inviolable y … Sus actos estarán siempre refrendados …, careciendo de validez sin dicho refrendo”. Y dice el artículo 64 que “Los actos del rey serán refrendados por el presidente del Gobierno …”. Vale. Aquí, los actos del rey fueron, un suponer, “hartarse de follar y comer caviar mientras daba la vuelta al mundo”. ¿Eso fue refrendado? Si no lo fue carecen de validez, parece ¿Habrá que repetirlos? ¿Fue eso un acto de la corona? Si lo fue ¿Por qué no pagamos nosotros los polvos y el caviar? Podían haberlo retransmitido en Youtube, que total todas las fotos y vídeos de la familia se acaban publicando; así en vez de cobrar Ángel Cristo, habría cobrado Hacienda y el viaje nos habría salido gratis. Y si no era un acto de la corona, sino un acto privado pagado por papá y los empresarios ¿sigue siendo inviolable ese rey? El derecho se me da mal.
Los pueblos indígenas de México pasaron de ser más de 20 millones de ¿Animales humanos? antes de la llegada de la corona española a ser menos de 1 millón. Algún amable lector llegó a decirme que los conquistadores eran hombres de honor. No parece que los guanches o los mexicas puedan estar muy de acuerdo. Pero Felipe 6 cree en ese tipo de honor y se niega a presentar una disculpa simbólica. Defiende, son sus palabras, “el modelo de presencia de España en América” y que “España trajo consigo su lengua, su cultura, su credo y con todo ello aportó valores y principios”. Un problema que tiene este rey, pequeño como la propina de medio millón para su luna de miel, es el verbo. Porque en este caso, Felipe, no es “España trajo consigo” sino “España impuso a sangre y fuego” ¿O acaso es que España “trajo” y, por iluminación divina, todos los pueblos dejaron de hablar su lengua y renunciaron a su cultura y a su religión? ¿Los valores y principios también fueron “aportados”? ¿Y si España sólo “trajo” y aportó” por qué enviaba “conquistadores” en lugar de comerciantes, profesores, y filósofos?
No es sólo que Felipe 6 no haya respondido a la carta del Presidente de México. Quizá no sepa leer, o quizá no ha tenido tiempo, que su trabajo es mucho. Es que hace 2 años, cuando nos representaba (supuestamente) a todos en Colombia durante la toma de posesión del Presidente Petro, el rey de España fue el único mandatario asistente que no se levantó mientras pasaba ante sus ojos la espada de Simón Bolívar, símbolo de la independencia no sólo de Colombia, sino también de Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela.
Un rey que no contesta las cartas, que ofende a toda América con discursos y gestos de otra época que hoy son inadmisibles, mejor que no vaya. La solución es enviar a papá, que además de pagar una luna de miel sabe pedir perdón y puede decirles a los mexicas que “Lo siento mucho, me he equivocago y no volverá a pasar”. Propongo que vaya Juan Carlos con Bárbara, que hacen buena pareja. Estén ustedes tranquilos, que México no tiene elefantes. Ahora, eso sí, soy consciente de que Letizia no lo perdonaría. ¡Con lo que le gustan a ella las enchiladas!
Antonio Cabrera de León