Un 8 de septiembre este en el que además de recordar la importancia que para la Salud y el bienestar aporta la actividad asistencial de fisioterapia, hay que remarcar las deficiencias que recaen sobre la actividad y, sobre todo, en los profesionales que la hacen posible

La profesión continúa lastrada por un bajísimo número de profesionales para atender la demanda asistencial pública del País canario y por los efectos demoledores que ello tiene sobre los pacientes con las listas de espera más largas y la cronificación de las patologías por el retraso para tratarlas.

Lastre que se une a los consiguientes efectos para los fisioterapeutas, mayormente presionados por una demanda asistencial muy superior a los efectivos que ponen disponible para el servicio público la dirección del Servicio Canario de Salud y la Consejería de Sanidad que, por otra parte, debilita aún más el sistema privatizando o externalizando las actividades de fisioterapia propias del sistema público.

En definitiva, también en esta especialidad, con los mayores retrasos para recibir asistencia, el derecho a la sanidad y a la salud y la equidad, en Canarias, vuelve a ser sólo papel mojado con un sólo 1 fisioterapeuta para cada 5.600 habitantes, y con una población permanentemente en alza, frente a la recomendación de la Organización Mundial de la Salud que recomienda cerca de 5 veces más el número de profesionales. Una actividad esta que hoy realizan sólo los 400 trabajadores fisioterapeutas públicos repartidos por las 7 islas. Una cifra esta, también en esta materia, muy debajo de la media estatal.