Lo previsible es que en los próximos meses, después de las elecciones, ocurra un nuevo cambio en la Consejería de sanidad. En la campaña electoral, solo los socialistas han defendido la gestión actual, no así los otros grupos del pacto de las flores. La inestabilidad es la seña de identidad de la sanidad canaria. En este contexto, pronto sabremos, con todo lo descrito. si la pandemia ha reforzado o ha debilitado el sistema nacional de salud. Si fuese lo segundo, que no se reorientara la situación actual es muy probable que vayamos a un deterioro de la sanidad pública, podríamos ir hacia una sanidad pública para los de menos recursos y un sistema privado para los de mayor recurso, tal como la historia de la sanidad chilena nos reveló en su historia reciente, por la nefasta influencia de las políticas neoliberales.
Como señale anteriormente, en esta tierra, la atención a la salud mental, nunca había contado con tanto dinero, aún muy insuficiente, ni tampoco habíamos contado con un plan de salud mental, que finaliza este año, y menos aún, con un plan de prevención del suicidio. Nunca hemos tenido tantos planes.
Los expertos de la suicidologia, recomiendan que los planificadores y ejecutores de los planes de prevención del suicidio, sean independiente de los planes de salud mental. No sé si ocurre esto en esta tierra. En ambos planes se ha hurtado sus evaluaciones a los profesionales y a la opinión pública, tal como se describía en los mismos. Que se tome nota de ello. Además es difícil entender cómo puede hablar de prevención del suicidio si nuestra comunidad no cuenta con un sistema de vigilancia epidemiológica en tiempo real, ni como se ayudará a sus familiares, sino se conocen las cifras de suicidio un año después. Y si el propio sistema sanitario desconoce cuántas personas se sucedan estando en contacto con el mismo. Así mismo, se debe elaborar con urgencia un mapa de restricción y acceso a los medios letales, su identificación se nos antoja urgente, como parte de las medidas efectivas respaldadas por la evidencia científica. No puede realizarse un plan de prevención del suicidio sin tener la voluntad de incidir en la reducción de la tasa de suicidio, esperando hasta que pasen seis años, cuando en la literatura científica está cuantificado el impacto de determinadas medidas simultáneas en las tasas de Suicidio. La misma ONU y OCDE han puesto como objetivo a nivel mundial reducir a nivel mundial, en un tercio las tasas de suicidio para el 2030, ni siquiera las autoridades sanitarias locales asumen este objetivo. No más propaganda.
Asimismo, es evidente que con tanto dinero llegado de muchos lugares, se ha contratado un ingente número de profesionales, unos 120 hasta ahora, pero deberían de publicarse las ratios óptimas por profesionales de la salud mental en Canarias, para valorar si se están cubiertas las ratios en relaciona con nuestra población, porque el deficit de personal era más que notable ante la inanición de décadas anteriores, y así mismo, se han abierto nuevos recursos, la mayoría revindicados desde hace décadas, antes del nacimiento del frondoso Plan de Salud Mental. Revindicaciones históricas, que algunas no están completas aún. Por ejemplo, es necesarias infraestructuras adecuadas en todos los servicios de urgencias hospitalarios con personal especializado en salud mental, para evitar la medicina defensiva y ofrecer una asistencia de calidad, y evitar la coerción física.
Tampoco se entiende como la atención temprana no se gestiona desde la Consejería de Educación con participación de salud mental, o sea, a la inversa de cómo está ocurriendo. La composición de los equipos y unidades infanto juveniles es por ¿el plan de salud mental o la ejecución del programa de atención infanto juvenil del 1997?. No es por el Plan de Salud Mental. El programa infanto se elaboró hace mas de dos décadas y, no se había comenzado a ejecutar hasta éste último año. Es más, se convoca las plazas MIR del 2023 y Canarias solo solicita una plaza de psiquiatría infanto juvenil. ¿Como se le llamaría a esta gestión?
Otra gestión “ocurrente”. La presencia de “psicólogos clínicos” en la atención primaria, es otra de las ocurrencias brillantes de este tiempo, copiada de otros países, y sin tener en cuenta nuestras experiencias locales. Y más grave aún cuando tenemos una red comunitaria de salud de adulto e infancia y adolescentes que carecen de estos especialistas. Dejamos de vestir un santo para vestir a otro. No se entiende. Bueno sí. Solo se entiende esta decisión al proceder de una Consejería y su director del SCS que responde a las demandas de los lobby, y a sus aspiraciones. Además, me pregunto si realmente son titulados en psicología clínica o son realmente psicólogos de máster. De repente canarias contrata, al menos. 20 psicólogos clínicos, según anuncia la directora SCS. ¿Dónde estaban? ¿Y si un directivo sanitario le dice a la población que son psicólogos clínicos y la mayoría no lo fuesen, pasaría algo? Pregunto si no fuese así realmente, esto sería ¿mentir con conciencia de ellos a nuestra gente? Además, lo posible que en los próximos meses está ocurrencias se colapse con listas de espera nuevas, porque la psicología se ha vendido como una “moda y solución” para la vida cotidiana ¿Que se les ocurrirá entonces en unos meses para justificar esto? ¿Seguir rompiendo el modelo?
Me pregunto, y les pregunto a ustedes si no había otra solución. Les diré que sí. Había más soluciones no escuchadas para resolver la demanda? Resolver la demanda pasaba, en primer lugar por reforzar la atención primaria, y orientar el sentido de su quehacer y su capacidad de solución y el reducir el número de cartillas por sanitario, y hacia un giro de conectividad con lo local. ¿Qué significación tiene para el modelo comunitario de salud mental estas ocurrencias? Con la decisión tomada se ha “liberado” a los médicos de sus responsabilidades y competencias en materia de salud mental, o sea médicos de lo físico, se vuelve al viejo modelo no integrado de atención. Y ahora, tenemos una nueva red de la salud mental, la red de psicólogos que pertenecen administrativamente a las gerencias de atención primaria. ¿Cómo se establece y se ordena la relación con la red de salud mental?
Han fraccionado, los cuidados a la salud mental, ya lo hicimos con los trastornos mentales graves, y ahora lo hacemos con los trastornos mentales comunes más prevalentes. ¿Dónde ha quedado la continuidad de los cuidados, garantía de la transversalidad de los planes terapéuticos de salud mental? Paralelamente a ellos, se ha aprobado por el Gobierno de Canarias la cartera de servicios y prestaciones de la dependencia, que afecta a nuestros usuarios. ¿Hemos participado Salud mental y nuestra organización de usuarios en la definición de los servicios para las personas con TMG? ¿Se ha discutido en los CIRPAC? o participado los directores insulares del PIRP en la discusión y confección de la misma? El plan de salud mental refiere de trabajar conjuntamente con los Servicios Sociales. Espero que así fuese. Ojalá.
Les diré a todos, que había otras alternativas posibles, que desde el ámbito de la salud mental, se habían desarrollado en nuestro sector y que todos habíamos reconocido como experiencias eficientes. Una de las experiencias, es la desarrollada en la USM de Jinamar a a través de la gestión de casos por la enfermería en salud mental y otra, la que hace unos años se desarrolló en Lanzarote, desde la USM por una psicóloga clínica, que resolvía de forma conjuntas las demandas con atención primaria. La experiencia del sector no es respetada. Es más, aún hoy, responsables de los hospitales no respetan que la enfermería en salud mental es una especialidad, y siguen enviando a los servicios de salud Mental hospitalarios a Enfermeras sin la especialidad, vulnerando el derecho de los ciudadanos a una atención de calidad. Me pregunto ¿si el plan de salud mental no cambia estas cosas de carácter cualitativo?
Si muchas acciones están pendientes para asistencia en materia de salud mental, hay que profundizar desde ahora, hacia acciones dirigidas hacia los determinantes sociales críticos que afectan a la salud mental de las personas como son la violencia, la discriminación, la pobreza, la exclusión y el aislamiento, el abuso, la inseguridad laboral o el desempleo, así como la falta de acceso a la vivienda o los desahucios, factores que a menudo se pasan por alto, o excluyen de manera intencionada de los discursos de la salud mental. No solo se pasan por alto en los discursos oficiales sino para el paradigma dominarte parece que no tienen nada que ver con nuestra profesión ni con vida de las personas.
Como consecuencia de todos los factores descritos, muchas de las personas viven en la pobreza o en un terreno de vulnerabilidad. Si, nuestros usuarios viven muchos en situaciones extremas y las mujeres con trastorno mental sufren de triple discriminación. No olvidemos que en Canarias cerca del 40% de la población está en riesgo de pobreza, y un 36% tienen para menos de 500 euros al mes. Canarias, en los últimos 25 años, estado su población en un 37%, eso significa 600.000 residentes más, y va a experimentar una pirámide población regresiva debido un progresivo envejecimiento de la población y se estima que llegará a 15 millones de turistas cada año. Esto tiene un impacto en los servicios sanitarios. Por ello, la planificación de población que deben atender cada ECSM se pensó en la segunda década de los noventa con otro peso demográfico (1.8OO.OOO hab.) y otra pirámide demográfica ensanchada por su base. Para mantener la calidad y atender la mayor demanda debemos de reducir la población asignada a los ECSM para que trabajen en un área de captación de 25.000 hab. así mismo, ampliar los equipos a nuevos profesionales, como pueden ser los técnicos en empleo (IPS) y expertos de experiencias vividas, para el desarrollo de la ayuda de pares. De esta manera si podremos darle un revolcón a la asistencia. Sin olvidar la creación de servicios de apoyo, cuidados y acompañamiento en el domicilio propio para lo que la innovación debe constituirse en la mejor inversión. Hay numerosas experiencias en el mundo para fijar nuevas orientaciones, globales y parciales.
Francisco Rodríguez Pulido