Junto a la salud y la educación, la vivienda debería ser uno de los pilares del estado de bienestar. Sin embargo, es el pilar que menos se cumple. En Canarias el acceso a la educación y a la sanidad están garantizados universalmente, aunque no siempre con calidad, pero la vivienda en las islas hay la vivienda más que un derecho, se ha convertido en el privilegio de unos pocos.

Dice el artículo 22 de nuestro estatuto de autonomía que los poderes públicos

canarios deberán garantizar el derecho de todas las personas a una vivienda digna y regular su función social mediante un sistema de promoción pública en condiciones de igualdad. Pero si comparamos este artículo con la realidad de nuestro país, podríamos concluir que es un artículo de broma y que la vivienda es un artículo de lujo. En Canarias, en la última década, se han construido cerca de 30.000 casas, pero la población ha aumentado en 150,000 habitantes.

En esta misma década el precio de la vivienda se incrementó en un 50%, pero los salarios solo han subido un 28%. Añada usted a esta tormenta para sufrir una emergencia habitacional o como cantaba Celia Cruz, no hay cama para tanta gente. Los neoliberales dicen que el mercado lo arregla todo, pero ya ven, en los últimos 10 años las administraciones públicas han incumplido la Constitución y el Estatuto Canario porque no han construido viviendas.

El mercado tenía todo el campo libre para construirlas, pero no lo solucionó. Por eso, para afrontar este problema hace falta volver a defender el estado de bienestar. Más vivienda pública, más ayudas al alquiler, más control de los fondos y del alquiler vacacional.

Todo esto se puede hacer, fíjense, sin subir los impuestos, sacando dinero de los mismos presupuestos. Por ejemplo, el Gobierno de España aprobó entre los años 2021 y

2023 la compra de 45 nuevos aviones de guerra para renovar la flota de los F18.

Esto tiene un coste de 6,336,000000 € Esto es más del doble del presupuesto del Ministerio de Vivienda este año. Y 20 de esos aviones vienen a Canarias, a las islas donde hay 30,000 personas inscritas solicitando viviendas.

Mientras crece el chabolismo y recientemente en Gran Canaria, un juez expulsó a 50 personas que habían construido sus casas de cartón en un terreno agrícola abandonado.

Intervinieron en ese desaucio masivo 50 guardias civiles.

Ya lo escribió Mario Benedetti en el poema musicado por los Sabandeños. Qué triste vive mi gente en los techos de cartón. Qué lejos pasa la esperanza de los techos de cartón.

 

Juan García Lujan en “De buena tinta”