Corporaciones como las de Santa Cruz de Tenerife o la de La Laguna, persisten en su campaña de salvaje arboricidio y eliminación de masa vegetal sin importar la vital e imperiosa necesidad, más allá de lo estético, de multiplicar la plantación del número de especies arbóreas y de proteger las ya existentes como medida paliativa ante los estragos que ya produce la emergencia climática.

Para alcaldes como J.M Bermúdez o Yeray Gutiérrez (CC y PSOE), aquello de la obligación de procurar los refugios de sombra natural y la oxigenación de nuestra contaminada atmósfera, se lo pasan por la sentadera evidenciando que existen personajes tan peligrosos como los efectos del cambio climático y el calentamiento global

El arboricidio cometido en la plaza de S. Gerardo en barrio de la Salud, benefactoramente judicializado por la asociación “Los arboles hablan”, o el cruel castigo de sed y abandono al que don Yeray somete a las plantas de los parques municipales como el Pedro González, continua impune y sin que los grupos de oposición municipal de uno y otro lugar abran su holgazana boca.