Tenerife despidió el pasado 7 de febrero al escultor canario, Juan José González Hernández- Abad (1942), conocido popularmente como Pepe Abad.  De formación autodidacta, su obra se caracteriza por formas monumentales en hierro y bronce forjado y cincelado, utilizando también, en ocasiones, la madera.
Este prolífero escultor desarrolló una amplia actividad, tanto en creaciones privadas como públicas, repartiéndose su creatividad escultórica, tanto el territorio canario como un importante número de ciudades europeas. Abad concentró un amplio número distinciones y premios que conforman la evidencia de su calidad creativa.
Entre sus obras emblemáticas más destacadas y populares, se encuentran la creación del conjunto escultórico de los nueve Menceyes guanches, forjados en bronce y que se encuentran ubicados en la plaza del municipio de la Candelaria, además de la escultura del Mencey Benchomo, colocada en el lugar donde se desarrolló la batalla de la Laguna entre los guanches y los castellanos. Junto a otras creaciones repartidas por diferentes localidades de Canarias, también es el responsable de los dos murales que se encuentra en el Parlamento confeccionado con acero y piedras de cada una de las Siete islas.
Aunque la creación de José Abad permanecerá imborrable en el tiempo, sobre todo aquella que reafirma nuestras señas de identidad nacional, lamentamos la despedida de quien la hizo posible en su doble faceta humana y artística.