El presente y futuro de Europa es un asunto del que no se discute ni siquiera en las elecciones a su Parlamento. Las élites económicas y políticas nos hurtan una discusión capital y la disfrazan de debates vacíos sobre inmigración, y nacionalismos de unas naciones hoy irrelevantes, cuando no inviables. Siembran confusión sobre el que debería ser nuestro interés común, que no es otro que la vida y el bienestar de la población del continente.

Y sin embargo hablar de la Unión Europea es de los pocos asuntos que merecen esos adjetivos de los que tanto se abusa, como histórico, crucial, vital, etc. Quizá con la nueva composición del Parlamento veamos un retroceso en la construcción de los Estados Unidos de Europa. Y sin ellos todos sus países, incluidos Alemania y Francia, serán irrelevantes en la política mundial en un plazo tan breve como 50 años. La irrelevancia conlleva el empobrecimiento.

Entre el XVI y el XX, Europa invadió al mundo entero, lo convirtió en un campo de batallas, lo colonizó y lo expolió. Aún hoy, quien quiera ver un ejemplo de ello no tiene más que abrir los ojos a lo que un grupo de europeos, en nombre de unos “derechos divinos”, le están haciendo al pueblo palestino en su propia tierra. Pero Europa nunca dejó de luchar contra sí misma, nunca consiguió una paz interna que durara un siglo, siempre ha mantenido la guerra como forma de resolución de conflictos y conquista de recursos entre sus propios países.

Ahora nos están embarcando en un enorme crecimiento del gasto militar que, lógicamente, no es para hacer la paz sino la guerra. Una cosa es ayudar a que Ucrania se defienda de la invasión que sufre, lo cual he apoyado mientras reclamo la misma ayuda para Palestina, y otra muy distinta animarla a atacar el territorio ruso. Si eso llega, es probable que Rusia utilice armas nucleares. Con las cenizas de Yugoslavia aún calientes, el autoritarismo creciente quiere más guerra en Europa. Si los jóvenes no se rebelan, las élites autoritarias les van a imponer de nuevo el servicio militar, un enorme tiempo de su vida robado en nombre de la patria. Desde ahí será más fácil conducirlos al matadero.

La Europa irrelevante de hoy accedió al interés de los yanquis en cercar a Rusia metiendo a Ucrania y Georgia en la OTAN. Gran logro: miles de muertos después, hoy ambos países han perdido territorio y población. Se nos vendió el golpe de Estado del Maidán como una revolución ucraniana, y se nos ha vendido como “rusa e ilegítima” una ley georgiana aprobada por su Parlamento democrático.

No se quiere aprender de la Historia. Rusia ha resistido cualquier invasión desde Napoleón para acá y tiene población, armas y recursos para resistir cualquier nuevo intento. Hoy Sebastopol sigue siendo ruso. Posiblemente mañana lo será Odesa. Necesitamos un armisticio urgentemente y no debemos permitir que ni los yankis ni los británicos, que no son Unión Europea, sigan interfiriendo en ello.

Rusia es Europa, su alma es europea, pero la hemos echado en brazos de China siguiendo órdenes no europeas. Puskin, Tolstoi, Solzhenitsin, Tchaikosky, Shostakóvich, Rimski-Kórsakov, Rostropovich, Stravinski, Rafmaninov, Gorki, Dostoievski, Chejov, Nabokov, Pelevin, o Grossman, son las artes de Europa. La Historia de Europa. Hay que entenderse con ella. Integrarla.

Antonio Cabrera de León