Este es el nombre, o las siglas, con las que se conoce a la agencia de la ONU que trata de ayudar a los palestinos a sobrevivir. Me descubro ante ellos y ellas. Sé que lo que escribo es conocido, pero no me resisto a escribirlo porque debemos leerlo y pensarlo todas las veces necesarias hasta que hagamos algo.
Después de que el mundo entero lleve meses viendo en directo el asesinato de niños, mujeres y hombres por el ejército sionista, después de que la OMS haya confirmado que el 70% de los más de 25.000 palestinos asesinados son niños y mujeres, después de que la Corte Penal Internacional haya reconocido que existen motivos para investigar al estado israelí por genocidio y se disponga a hacerlo, después de miles de manifestaciones en todo el mundo pidiendo el fin de la masacre, después de que haya resultado imposible evitar las manifestaciones aunque los políticos occidentales pro-sionistas las hayan prohibido, después de comprobar que ni con todos los medios del bloque sionista han podido engañar a la opinión pública, después de todo eso y mucho más, los sionistas israelíes y norteamericanos intentan ahora manchar el nombre de quienes ayudan a los desesperados.
Ha sido el ejército sionista el que ha obtenido la confesión “voluntaria y libre” de personas palestinas que identifican una decena de colaboradores de la UNRWA con los terroristas de Hamás. Sé que cualquiera que me lea imagina lo “voluntaria y libre” que han sido esas confesiones. Podemos atribuirles la misma validez que a otras confesiones obtenidas en condiciones similares: las de las cárceles de las SS, las de las comisarías de Franco, las de los gulags de Stalin, o las norteamericanas de Abu Ghraib y Guantánamo.
Basándose en tan confiables acusaciones, un grupo de gobiernos amigos de los sionistas, o amigos del amigo americano de los sionistas, han cancelado la ayuda con la que esta agencia de la ONU intenta evitar la mortandad por hambre, sed y enfermedades en Gaza. Es decir, el ejército que, en venganza por un ataque terrorista, lleva 4 meses asesinando inocentes a ojos de todo el mundo, obtiene una confesión por sus métodos habituales y acusa sin más pruebas a una docena de los 30.000 trabajadores de la UNRWA; tras ello un grupo de gobiernos corren en socorro del genocida y cortan el dinero que paga comida, agua y medicinas para los pobres palestinos.
Pero este es nuestro mundo y aún podemos hacer algo. Podemos pedirle al gobierno de España y otros países menos lacayos del sionismo que aumenten su ayuda a la UNRWA. Podemos manifestarnos para mostrar nuestro apoyo a la supervivencia del pueblo palestino y condenar el genocidio que están llevando a cabo los sionistas. Podemos también hacernos socios de esta agencia de la ONU (https://secure.unrwa.es/haztesocio/) con una pequeña ayuda económica porque dando apenas un par de euros al mes salvaremos muchas vidas. Y podemos también, si no nos es posible aportar mensualmente, hacer una pequeña transferencia a la cuenta corriente de los refugiados palestinos en España (ES92 2100 2262 11 0200285633). Quizá no logremos que los sionistas dejen de asesinar niños pero tal vez impidamos que los dejen morir de hambre y sed.
Antonio Cabrera de León