En la comunicación que la actual ministra de Sanidad ha remitido recientemente al gobierno de Canarias y a otras autonomías, Mónica Díaz solicita que los contratos laborales de los MIR se estabilicen, de tal manera que, tras finalizar ahora sus cuatro años de Residencia, se den continuidad por espacio de tres años a las plazas que actualmente ocupan. Ello con el objetivo de “fidelizarlos” a la sanidad pública. Además, sugiere la ministra de Sanidad que se les oferte a los Médicos Internos Residentes una mejor formación continuada. Todo ello, según manifiesta para poder culminar los esfuerzos ante la falta de médicos.
Aunque resulta evidente la necesidad de profesionales médicos y la ejecución de medidas para que se incorporen y mantengan en la sanidad pública, la ministra del gobierno PSOE-Sumar, debería haber incluido en sus sugerencias a algunas acciones dirigidas a mejorar las condiciones laborales, así como solucionar los déficits existentes en el número de otros grupos profesionales de la sanidad pública, y especialmente, a aquellos con atención directa con los pacientes como lo es personal de la Enfermería.
Hay que recordar que el Estado Español, en relación al número de habitantes, cuenta en la enfermería con un déficit de más de dos puntos en relación con la media europea. En Canarias se necesitarían cerca de dos mil profesionales (enfermeros y fisioterapeutas) para atender al conjunto de la población.