Las élites económicas europeas y sus mayordomos políticos avergüenzan cualquier sentimiento de europeidad que aún nos quede, y van logrando que cada país se pregunte hasta cuándo merece la pena seguir perteneciendo a lo que pudieron ser los Estados Unidos de Europa pero ha terminado por ser la Europa de Estados Unidos.
La reunificación de Alemania y el desmoronamiento de la URSS parecían la ocasión perfecta para reducir la dependencia del amigo americano y poner fin a la presencia de cualquier ejército foráneo en la Unión Europea. Lejos de ello, nuestros jerarcas acudieron en socorro del vencedor, manteniendo sus bases militares, y embarcándose en sus guerras: el Golfo en el 91, Yugoslavia en el 99, las mentiras de destrucción masiva en Irak en 2003, la destrucción de Libia en 2011, el golpe de Estado del Maidán en 2014, el genocidio de Israel contra Palestina, la entrega de Afganistán a los talibanes. Ninguna de esas guerras está resuelta, ninguna mejoró en nada la vida de esas naciones. Pero sí hubo jerarcas económicos y políticos europeos que se enriquecieron con ellas.
En nuestro nombre, mataron y matan a millones de seres humanos. En el Sur Global ya somos tan mal vistos como los yanquis. Hoy, cuando los analistas norteamericanos y de cualquier país señalan el fin del imperio dominante desde la II Guerra Mundial, las élites y los políticos traidores a los pueblos de Europa llaman papi al “american führer” y le lamen el culo aceptando los aranceles que países menos poderosos pero más dignos, como Brasil o México, rechazan.
El mundo entero acaba de quedarse perplejo viendo cómo, en una sola semana, China ha recibido la visita de los dirigentes de casi 5.000 millones de habitantes. El ejército más poderoso del planeta, al que el propio Estado Unidos le reconoce la capacidad de destruir en media hora la flota americana de todos los océanos, ha desfilado en Pekín ante los ojos de dirigentes que habrán preguntado si serán ayudados en caso de amenaza imperial. Pero la Unión Europea no tenía nada que decir en ese vuelco del mundo, entretenida como está en perseguir a quienes se atreven a manifestarse a favor del pueblo palestino. Promotora y protectora del proyecto colonial y genocida del sionismo, va quedando poca democracia en la antaño democrática Europa.
Uno se pregunta dónde tienen la cabeza los dirigentes de los Países Bálticos que mantienen contra Rusia el mismo discurso que mantuvieron los dirigentes ucranianos entre 2014 y 2022. ¿Quieren quedarse sin país? Esa Alemania que se rearma ¿No tuvo nunca un gran ejército, ni generó guerras, ni invadió a nadie? Me quedo muy tranquilo.
Miro las fotos de Von der Leyen, Kalas, Rutte, Starmer, Merz o Macron, y no puedo evitar pensar que son cobardes pero estúpidos. Si desmontan el estado social europeo para pagar pistolas americanas, volverán las revoluciones, los golpes de Estado y las guerras. Aumentarán los gobernantes fascistas y los regímenes autoritarios, como quieren las clases ricas. Gran futuro para Europa.
Antonio Cabrera de León