Como amantes de la paz, la solidaridad, el respeto a la soberanía, independencia y dignidad de los pueblos, denunciamos ante el mundo las agresiones que día a día se agravan contra la República Bolivariana de Venezuela y su pueblo.

Mediante esta carta, que entregamos a la representación consular de la digna República Bolivariana de Venezuela en las Islas Canarias, queremos expresar nuestra solidaridad al pueblo de Venezuela, país de acogida que siempre fue generoso con los migrantes de Canarias cuando tuvieron que abandonar nuestra tierra en busca de una vida mejor.

Hoy vemos como nuestros hermanos venezolanos sufren una amenaza cruel e injustificada basada en mentiras, engaños y pretextos falsos, un intento patético por criminalizar a su gobierno legítimo. Esta amenaza, que se extiende a todos sus nacionales, viola de manera flagrante los principios fundacionales de la Carta de las Naciones Unidas que establecen, entre otros, el derecho de los pueblos a su autodeterminación.

Justo por eso la ONU prohíbe la práctica de la imposición de medidas coercitivas unilaterales, así como la amenaza y la utilización de la fuerza de unos países contra otros. En consecuencia, se exige la negociación como vía para la solución de controversias. Consideramos imprescindible el cumplimiento de estos principios rectores, a pesar de que la ONU, en su deriva, se está mostrando como un organismo inoperante, lo que no cuestiona la validez de estos postulados.

En su ambición imperialista y su desesperación por la crisis que atraviesa el capitalismo estadounidense con una deuda ingente, Washington está determinado a apoderarse de los recursos naturales de Venezuela. A eso responde su continuada política de acoso mediante sanciones, con más de 900 medidas coercitivas unilaterales, y sus intentos constantes de injerencia en la política interna y externa venezolana. Esta situación se ha agravado los últimos meses, cuando la administración Trump se encamina hacia una agresión militar contra Venezuela ante el fracaso de todas las medidas anteriores.

Esto último se manifiesta en actos que también condenamos, entre otros, los siguientes:

– El asesinato de pescadores humildes frente al mar territorial venezolano, a los que acusan sin prueba ninguna, sin fórmula de juicio y en clara violación de sus derechos humanos más básicos, como el derecho a la vida, asesinatos que solo buscan infundir terror en la población de Venezuela.

– La amenaza de intervención militar contra el territorio venezolano con pretextos y justificaciones falsas, que a menudo rayan el esperpento, muy en la línea de lo que hicieron para justificar la invasión de Irak, Afganistán, Libia, etc.

– El maltrato inhumano a los migrantes venezolanos en los Estados Unidos, mediante la práctica de separar a los niños venezolanos de sus madres y utilizar el secuestro de esos niños como mecanismo de chantaje contra el gobierno bolivariano.

– La práctica contraria al derecho internacional de continuar con la política de medidas coercitivas unilaterales contra Venezuela, lo que perjudica gravemente la calidad de vida de la población, en especial la de mujeres y niños.

– Agresiones norteamericanas en las fronteras marítimas de Venezuela que han afectado a países limítrofes, como Colombia y Trinidad y Tobago, que han denunciado el asesinato de sus pescadores en aguas cercanas a sus territorios, mediante el empleo de técnicas de terror semejantes a las tácticas usadas por el sionismo-imperialismo contra los pueblos del llamado Medio Oriente, en especial el pueblo palestino.

– Un lenguaje diplomático que no respeta a Venezuela, a través de declaraciones de las instituciones estadounidenses con amenazas constantes contra el gobierno venezolano.

– El desconocimiento de la legalidad democrática venezolana por parte del gobierno estadounidense y la Unión Europea, con lo que se busca deslegitimar a Venezuela para así justificar una agresión militar contra ella,  con el coste en vidas y la destrucción que conllevaría.

Queremos expresar nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y su gobierno, manifestamos nuestra firme voluntad en la defensa de la dignidad, la soberanía y el derecho del pueblo venezolano a construir un futuro de paz y prosperidad.

¡No a la guerra contra el pueblo venezolano ni contra los pueblos del Caribe! ¡Respeto a la soberanía de las naciones!

Organizaciones políticas, sindicales y sociales de Canarias