
El objetivo de estos actos es preciso y calculado: introducir las armas, los uniformes y la lógica de la guerra en el espacio cotidiano de nuestra gente, hacer que los niños crezcan mirando cazas con admiración en lugar de con horror, conseguir que la sociedad canaria interiorice la ocupación militar de su territorio como algo normal, incluso como algo propio. Es la misma lógica que lleva a dar “charlas” del ejército en institutos, a bombardear las redes sociales de nuestra juventud con publicidad militar y a preparar el terreno ideológico para la vuelta del servicio militar obligatorio…
Canarias, ahora mismo es una pieza clave del dispositivo militar de la OTAN en el Atlántico, y contra nuestro continente. La base de Gando, el Arsenal de Las Palmas y el resto de instalaciones militares del archipiélago no están aquí para defender al pueblo canario: están aquí para proyectar poder imperial hacia África y para servir a los intereses de Washington y Bruselas. Nuestra tierra está ocupada militarmente y estos actos pretenden que lo olvidemos, o peor, que lo celebremos…
El rearme de Europa no cae del cielo. Se construye acto a acto, desfile a desfile, normalizando la militarización de la sociedad mientras se recortan los recursos para sanidad, vivienda, alimentación y servicios sociales… En Canarias, donde miles de familias no pueden pagar el alquiler, y la precariedad y la pobreza más alta de todo el Estado son estructurales, es una afrenta que el espacio público se entregue a la exhibición de la parafernalia militarista. El dinero que se gasta en cazas y en propaganda militar es dinero que se roba a la gente.
Desde la Plataforma Canaria por la Paz se exige que Canarias avance hacia un Estatuto de Neutralidad que nos permita ser un pueblo en paz, solidario con los pueblos empobrecidos y saqueados del África occidental y del Atlántico, en lugar de plataforma de las potencias que los oprimen.