La exposición del análisis sobre la situación de la Sanidad, la realizaron los cuatro portavoces de la Federación de Salud que hicieron un recorrido para valorar la realidad asistencial del conjunto del País canario.
Para Intersindical Canaria, en las 11 gerencias del Servicio Canario de Salud se están produciendo restricciones en la contratación de personal, limitaciones en las sustituciones y una reducción progresiva de recursos humanos que recuerda peligrosamente a las políticas de recortes aplicadas durante la crisis financiera inventada de 2008. Esto no obedece a un hecho aislado, sino a una estrategia deliberada de contención del gasto que deteriora y desmantela aún más la capacidad asistencial del sistema sanitario público, para seguir abundando en la dinámica de privatizar a través de los conciertos sanitarios.
Sumamos el cierre progresivo de camas hospitalarias bajo la excusa de la baja ocupación de las camas quirúrgicas porque no hay Facultativos para operar en verano. Ésta, que sería la base del problema a resolver, la revisten con actuaciones de remozamiento y acondicionamiento de instalaciones, para, paralelamente, comunicar la redistribución de efectivos entre servicios con el único objetivo de cubrir déficits estructurales sin recurrir a nuevas contrataciones. En la práctica, se está trasladando la falta de personal de una unidad a otra y mientras, los pacientes, se agolpan en camillas de los pasillos en los Servicios de Urgencias. O amenazan con clausurar Servicios como la Hospitalización a Domicilio (HADO), la atención Bucodental a menores con condiciones especiales. En definitiva, este gobierno del Coalición Canaria y Partido Popular destruye todo lo que funciona, empezando por el Hospital Insular de Lanzarote y su modelo de Geriatría y terminando por mil litros de Plasma Sanguíneo, sin que nadie asuma responsabilidades de ningún tipo.
Los profesionales del SCS, estamos hartos de tanta ignominia. Asistimos a la negociación de un nuevo marco legal que regula los derechos laborales, el Estatuto Marco, que no da respuesta a las principales reivindicaciones de quienes sostienen diariamente el sistema sanitario público. Y que constituye un engaño si no va acompañado del reconocimiento profesional, laboral y retributivo de las distintas categorías sanitarias y no sanitarias, y de otros aspectos como la jubilación, la jornada, las guardias, manteniendo una organización del trabajo que incrementa la fatiga, dificulta la conciliación y repercute negativamente tanto en los trabajadores como en la calidad de la asistencia prestada, produciendo la huida de los profesionales.
A la sanidad pública la sostienen también enfermeras, técnicos superiores sanitarios, TCAE, celadores, administrativos, personal de gestión y servicios, mantenimiento y el conjunto de profesionales que garantizan cada día el funcionamiento del sistema. Aunque ante la poca capacidad resolutiva y el engaño permanente de los gobiernos español y canario, no es de extrañar un intento de lucha en solitario.
Intersindical Salud remarca que mientras las listas de espera aumentan, se masifican las Urgencias y se caen a pedazos las infraestructuras sanitarias, al tiempo que la sanidad privada-concertada moderniza sus instalaciones parasitando de los fondos públicos y mejora y amplía sus instalaciones dotándolas de amplio confort, la Consejería de Sanidad insiste en negar la realidad. La precariedad laboral se cronifica, las cargas de trabajo aumentan y los compromisos adquiridos continúan sin cumplirse. Cada anuncio institucional contrasta con la realidad que se vive en hospitales y centros de salud.
La sanidad pública canaria, sus usuarios y sus trabajadores merecen respeto. Merecen una gestión responsable, transparente, comprometida con el interés general y leal con el servicio público, así como dirigentes capaces de dialogar, negociar y afrontar los problemas reales en lugar de ocultarlos mediante campañas de propaganda y anuncios vacíos.
Por todo ello, los profesionales de la Sanidad pública reivindicamos la paralización inmediata de los recortes, un plan de mantenimiento preventivo y correctivo de equipamiento e infraestructuras, la operatividad de todas las camas, el funcionamiento pleno de todas las unidades y Servicios, la cobertura íntegra de las plantillas y la apertura de una negociación para la reclasificación real que incluya a todas las categorías profesionales del SCS.
