Intersindical Salud ha recurrido nuevamente a la inspección de trabajo para esta vez denunciar las carencias materiales y organizativas que afecta al personal de Atención Primaria, una situación que evidencia el progresivo abandono que sufren los trabajadores del sistema sanitario público y el deterioro de sus condiciones laborales.

Entre las principales deficiencias denunciadas figura la insuficiente dotación de equipos de protección individual (EPI) para médicos y personal de enfermería que desarrollan su actividad fuera de los centros de salud, así como la utilización de vehículos particulares para realizar desplazamientos profesionales y visitas domiciliarias. El sindicato considera inaceptable que los trabajadores deban asumir riesgos y responsabilidades que corresponden a la Administración sanitaria.

Para Intersindical Canaria, la falta de medios no constituye un problema puntual ni aislado, sino la consecuencia de años de ausencia de planificación y adaptación del Servicio Canario de la Salud a las necesidades reales de la población y de los profesionales. La organización advierte de que las exigencias asistenciales han aumentado de forma considerable en los últimos años, mientras que los recursos humanos y materiales no han evolucionado al mismo ritmo.

El sindicato subraya que muchos profesionales deben prestar asistencia en entornos complejos y potencialmente peligrosos, como barrancos, carreteras o escenarios de emergencia, sin disponer en todos los casos de los elementos de protección específicos que requieren estas intervenciones. A su juicio, no es admisible que el personal sanitario afronte situaciones de riesgo con los mismos recursos utilizados habitualmente dentro de un centro de salud.

Asimismo, denuncia que la falta de vehículos asignados para la actividad asistencial obliga con frecuencia a utilizar medios particulares para atender a pacientes a domicilio. Esta situación, afirman, traslada a los trabajadores una carga que debería asumir la propia Administración, responsable de organizar y dotar adecuadamente los servicios públicos. .

Intersindical Canaria concluye que garantizar una atención sanitaria de calidad pasa necesariamente por proteger a quienes la hacen posible y por poner fin a una situación de precariedad que compromete tanto la seguridad de los profesionales como la respuesta asistencial que recibe la ciudadanía.