Pensaba hacer una rodaja de cherne a la plancha, pero opté por el turista. Cuestión de precio. Cherne hay poco y caro desde que se lo regalamos a Mohamed. El turista en cambio está barato. Cuando quiero comer turista me acerco a Los Luteranos, antaño pueblo pesquero del sur de Tenerife, hoy reconvertido en gran potencia de carne nórdica.
Mi turistería favorita es Las Victóricas, que sirve turista fresco las 24 horas del día. También lo venden congelado, más barato aún, porque la cosecha turística es tan grande que la venta en fresco no la consume toda. Yo opté por un buen muslo de macho de Herefordshire, muerto la semana previa en una pelea. Esta es la técnica habitual de Las Victóricas, no los matan, los estabulan en un corral y los dejan que se corneen entre ellos.
Una pieza como ésta no pesa menos de 10 kilos y te la venden por 20 euros. Los canarios caníbales aún somos pocos y eso, junto a la abundancia del ganado, mantiene los precios bajos. De todas formas hay que aclarar que en cuanto le quitas la grasa y el fémur apenas te quedan 4 o 5 kilos de carne, y eso yo, si el turista es de calidad, me lo como como de una sentada.
Lo caro de mi cena, lo realmente caro, fueron las 2 cebollas de Guayonge y las 3 papas negras que me di el capricho de comprar como guarnición. Hoy no te venden una cebolla de esas por menos de 20 euros porque el Cabildo ha decidido hacer un gran tobogán para los turistas en el barranco de Guayonge y ahora se cultivan en macetas. Y ya de las papas negras no vamos a hablar, que no consigues una por menos de 50 euros desde que está en estudio extender el circuito del motor a todo terreno agrícola que no se dedique al plátano.
La carne de turista, aunque sea fresca, conviene saber que ya está macerada en aguardientes varios. Así que no es bueno flamearla porque podría inflamarse. Yo la hice a la plancha, con una piedrita de sal no fecaloidea de nuestras costas, cada vez más difícil de conseguir. Y la acompañé con una copa de “Incógnita”, nuevo vino de Viña Corte que uno bebe cuando quiere disfrutar la incertidumbre sobre el origen de las uvas del norte de la isla. ¿Qué pasa? Hay uvas canarias que son como los vascos, que nacen donde quieren.
Esta mañana me he levantado bien, pero he estado todo el día sin ganas de comer. Quizá tanta carne de turista se me hizo bola en el estómago, no sé. En cualquier caso he aprovechado para ponerme en marcha, como hacen los romeros que van a Candelaria saliendo la noche anterior. Y es que desde que Rosa arregló el tráfico ahora ya puede uno llegar a Santa Cruz en un solo día de viaje. Voy a la manifestación esa, pero igual me encuentro solo porque ya no queda nada por lo que protestar.
Ahora que lo pienso ¿Qué voy a comer yo si vienen menos turistas? A ver si voy a tener que volver al pollo y a la carne de cabra como antes. Qué angustia. Qué ansiedad. Me está entrando hambre. Igual en la manifestación hay ventorrillos que vendan carne fiesta, de turista, claro.
Antonio Cabrera de León