Aunque algunos centros guardan celosamente la información, tratando sin mucho éxito de lavar los trapos sucios en la propia casa como es el caso del Hospital de La Candelaria de Tenerife, lo cierto es que el conjunto de las urgencias hospitalarias, unas más que otras, continúan sufriendo los embates de un sistema sanitario plagado de deficiencias que tienen como directos damnificados a usuarios, pacientes y trabajadores.
Sin abandonar el Hospital Universitario Nuestra Sra. de La Candelaria (HUNS), tras varios años de iniciadas sus reformas, las nuevas Urgencias, que vienen a ser prolongación de las antiguas, aguardan aún sine die el inicio de sus actividades, por culpa, al parecer, de carencia de presupuesto para dotarlo tecnológicamente y de aparataje, a lo que se suma los inconvenientes de una improvisada adquisición de camas con movilidad insuficiente para las actividades asistenciales del servicio.
Continuando con la isla de Tenerife, las Urgencia del Hospital Universitario de Canarias (HUC) -mucho más reseñadas en los medios de comunicación-, suma día tras día y después de muchos años, las mismas o similares deficiencias. Pero, lo que es peor: con las consabidas apariciones públicas de sus responsables y del Servicio Canario de Salud anunciando actuaciones y obras que, apoco de profundizar en ellas, son parte de la misma ineficaz pócima que, cual curanderos, perpetúan los perjuicios sobre la salud de los usuarios y profesionales.
El HUC es nuevamente noticia ante el plante de trabajadores y sindicatos, coincidente con una nueva denuncia de INTERSINDICAL CANARIA que considera un fraude el nuevo plan de obras anunciados por la gerencia y el SCS.
Los trabajadores del Servicio, frente a la ya conocida saturación sostienen que Urgencias empeora y se están organizando con sus representantes en diferentes acciones reivindicativas para expresar el rechazo e instar a la búsqueda de soluciones de tipo laboral y asistencial.
 La imagen de las ambulancias paralizadas en los exteriores y la disposición de pacientes en camillas, sillones o sillas ocupando cualquier rincón del Servicio, lleva también al bloqueo de las Salidas de Evacuación, de los accesos a los cubículos y al estrechamiento de las áreas de paso, dificultando el tránsito en los propios pasillos, cuestión que pone en riesgo la atención a los pacientes, por la dificultad para acceder a ellos. El personal, además de trabajar en condiciones de inseguridad jurídica al no tener controlados a los pacientes que están bajo su directa responsabilidad, sufre un incremento de lesiones por continuos tropiezos y aumento de las cargas de trabajo al tener que estar permanentemente desplazando las camillas, sillas y sillones para optimizar el nulo espacio, amén del incremento de agresiones verbales y físicas.…Esto motiva que el personal enferme y que las solicitudes de traslado de profesionales formados en el Servicio de todos los grupos profesionales se dispare en busca de condiciones laborales más dignas, bien por la sobrecarga asistencial por la no contratación de los trabajadores que son necesarios o por la precariedad laboral en cuanto a jornadas y salario a la que son sometidos.
En el HUC hablamos de un problema estructural que se ha desarrollado durante décadas, basado en la discriminación presupuestaria de los ciudadanos del área norte de la isla de Tenerife y La Palma, de profundo alcance, que afecta además al Servicio de Urgencias del denominado Hospital del Norte y que, hasta el momento, los diferentes gestores no han sabido más que empeorar. A esta ineficacia en la gestión del centro, hay que sumar la del Servicio Canario de Salud, que mantiene los retrasos asistenciales de la Atención Primaria, la falta de camas de Hospitalización, la inexistencia de plazas sociosanitarias que puedan acoger a los pacientes de alta vulnerabilidad ya dados de alta hospitalaria pero que permanecen ingresados, una política de derivaciones a centros concertados más proclive a la actividad quirúrgica que a la médica, pero también responsable de la falta de recursos humanos y materiales, cuestión esta que sí puede paliarse.