A la falta de diligencia y capacidad para la gestión de la sanidad pública, continúa haciendo dolorosísima mella en la ciudadanía. El acceso a la salud como derecho fundamental, pese a lo afirmado por este gobierno falsamente progresista es, cada día más, papel mojado en Canarias.
El diagnóstico final del estado de la sanidad canaria, continúa contándose en importantes fracasos asistenciales que incluyen aquellos que aguardan en las listas de espera, pero también a los afectados por la masificación de los servicios de todos los niveles asistenciales y los damnificados por el evitable sufrimiento y la grave cronificación de las enfermedades por la tardanza en el tratamiento.
Frente a los mentirosos y evasivos datos del gobierno en sus diferentes comparecencias públicas, la verdad continúa siendo tozuda: los canarios conforman la población más enferma del Estado español
INTERSINDICAL CANARIA vuelve a dirigir la atención sobre el colectivo de canarios afectados por Covid Persistente el que vuelve a reiterar su exigencia al gobierno canario de la puesta en funcionamiento de las Unidades Multidisciplinares del Tratamiento de la enfermedad que tendría que haberse encontrado en plena actividad desde el pasado mes de enero, fecha ésta anunciada durante el pasado añ por el inepto Consejero de sanidad, Blas Trujillo.
Coincidiendo con el Día mundial del Covid Persistente, enfermedad que en Canarias puede recaer sobre 40.000 personas, los afectados demandan al gobierno su derecho a ser atendidos dignamente y estar tratados y amparados por la sanidad pública. Es tal la desidia de los gobiernos español y canario que aún siquiera ha sido atendida la reclamación de un censo objetivo de afectados
Los enfermos continúan sufriendo una maraña de síntomas que los obliga a realizar un interminable ir y venir de especialista en especialista. Pero esa situación se convierte en especialmente lesiva y humillante partiendo del hecho que gran parte de los afectados tienen que aguardar hasta más de un año para acceder a la rehabilitación respiratoria o cognitiva, en un degradado sistema de salud en el que el personal sanitario no ha sido aun suficientemente formado para formalizar los tratamientos a los afectados.
Otras de las demandas planteadas es la puesta en marcha del registro nacional y autonómico de pacientes de Covid Persistente; la agilización de las listas de espera, ya que la mitad de los afectados tienen que aguardar más de un año para acceder a la rehabilitación respiratoria o cognitiva, y la formación del personal sanitario, aún desconocedor de la naturaleza de esta patología.
Para suma de calamidades, la espera para someterse una valoración del grado de discapacidad es de dos años y medio, otra canallada de difícil explicación y a la que el gobierno continúa dando carta de naturalidad.
Cansancio extremo, dificultad para respirar, niebla mental, pérdida de memoria o dolores musculares son parte de los múltiples síntomas a los que se tienen que enfrentar las personas que padecen Covid persistente.
Entrando en el terreno específicamente laboral, resulta urgente que de una vez el gobierno arbitre urgentemente la adaptación de los puestos de trabajo a la dolencia.