Para el conjunto de representantes de los trabajadores de la Federación de Salud INTERSINDICAL CANARIA es unánime la opinión sobre las falsas expectativas creadas con los teóricos cambios de gobierno, estando en condiciones de afirmar que se mantiene la tónica habitual que arrastramos desde hace décadas respecto a la gestión en el sector sanitario, basada principalmente en el desmantelamiento progresivo, por acción u omisión, de la sanidad pública. Año tras año hemos venido denunciando esta nefasta línea política, que los distintos partidos (CC-PP-PSOE), ahora (PSOE, Podemos, NC y ASG) en diferentes etapas en las que han gobernado han insistido en aplicar.
Con la irrupción de la pandemia por la Covid-19, en el año 2020 se han puesto de manifiesto dos cuestiones de suma importancia. Por un lado, se arroja luz sobre el verdadero estado de la sanidad pública en base a sucesivas oleadas de recortes presupuestarios y de personal, y por otro, coloca negro sobre blanco el rostro de un gobierno presuntamente progresista que, durante la gestión de la pandemia, ha priorizado los intereses económicos frente a la salud y la vida, permitiendo, ola tras ola, el colapso del sistema sanitario con tal de no aplicar medidas que “dañasen” el turismo de masas o el ocio, provocando además, otra ola invisible, la de los pacientes con patologías no covid-19 que han visto postergada su atención, incluso oncológica, sus pruebas diagnósticas y sus intervenciones quirúrgicas, con el consecuente resultado de complicaciones, cronicidad, pérdida de la salud, de la calidad de vida y de la propia existencia.
Contradiciendo la teoría con la práctica, el actual gobierno y su consejería de Sanidad, haciendo alarde de una política de propaganda, han manifestado verbalmente su mejor voluntad de revertir los recortes laborales y asistenciales y luchar contrala pandemia, pero en la práctica, por la nefasta gestión, han destruido la Atención Primaria, han empeorado las listas de espera quirúrgicas, para pruebas diagnósticas y consultas de especializada, mantienen una presión sobre los trabajadores y los derechos laborales que tiene también consecuencias claramente negativas sobre los usuarios, cronificando sus procesos de enfermedad y alargando su sufrimiento y sobre todo, no han escatimado en convertir esta situación en objeto de negocio para los empresarios de la sanidad privada.
El penoso escenario de la sanidad pública se evidencia cada día en todos los niveles del sector: el estrangulamiento de la Atención Primaria, la falta de camas hospitalarias, las interminables listas de espera, los drásticos recortes de plantilla, los retrasos en la finalización de infraestructuras sanitarias, el colapso en los servicios de Urgencias, la continuista política mantenida en el tiempo con las privatizaciones, y el recorte de derechos laborales se perpetúan en el tiempo, colaborando así en la vorágine del desmantelamiento de nuestra sanidadpública. Este triste escenario ha sido objeto de análisis pormenorizado durante el reciente Congreso de la Federación de Salud de INTERSINDICAL CANARIA y que, en sucesivas publicaciones iremos desarrollando.