Este 2023, se conmemora el 75 aniversario de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y, como cada siete de abril se celebra el Día Mundial de la Salud.  En esta ocasión, el lema es “Salud para todos”. Intersindical Canaria, que trabaja cada día defendiendo la salud como derecho fundamental, celebra un planteamiento que abogue por el reconocimiento de la imperiosa necesidad de una sanidad pública, universal, gratuita y accesible para el conjunto de la ciudadanía, al tiempo que advierte: este gobierno, autodenominado como “Progresista”, con los recientes datos de listas de espera para Canarias y la situación de colapso a la que, a través de su nefasta gestión, ha arrastrado a la sanidad pública, contradice frontalmente los planteamientos y el lema para este día de la OMS.

En un modelo neoliberal que tiende a considerar la salud como una mercancía y una oportunidad de lucrativo negocio, las decisiones políticas están favoreciendo, a pasos agigantados, el desmantelamiento de los sistemas sanitarios públicos a través de la privatización, entregando ingentes cantidades de dinero de los impuestos, patrimonio de las clases trabajadoras populares y salario diferido de las mismas a las empresas privadas y compañías de seguros que negocian con la salud al tiempo que, crean ineficiencias y desprestigian a los sistemas sanitarios a golpe de mala gestión.

El resultado: Desigualdad y dificultad en el acceso a los servicios sanitarios públicos, lo que genera incremento de la mortalidad y de la morbilidad. En definitiva, el empeoramiento de la salud de la población.

A la crisis en los sistemas sanitarios públicos hay que añadir la crisis climática mundial. Más del 90% de las personas respiran un aire insalubre que es consecuencia de la quema de combustibles fósiles. El calentamiento del planeta, los fenómenos meteorológicos extremos, la elevación del nivel de los océanos, la degradación del suelo y la biodiversidad, la desertificación y la escasez de agua están desplazando a las personas y afectando a su salud. La contaminación y los plásticos se han abierto paso en nuestra cadena alimentaria. Los sistemas de fabricación de alimentos y bebidas muy transformados y poco saludables están impulsando una ola de obesidad, aumentando el cáncer y las enfermedades cardíacas, al tiempo que generan un tercio de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

Otro factor que ha puesto de manifiesto deficiencias en todos los ámbitos de la sociedad y que ha hecho patente la necesidad urgente de forjar sociedades sostenibles y comprometidas con la consecución de una salud equitativa, tanto ahora como para las generaciones futuras, sin sobrepasar los límites ecológicos es la Pandemia. Los modelos económicos deben velar por el bienestar de las personas, la equidad y la sostenibilidad medioambiental. Estos objetivos se han de plasmar en inversiones a largo plazo, presupuestos enfocados al bienestar, protección social y estrategias legales y fiscales con implantación de energías limpias y economía circular. Para romper estos ciclos de destrucción del planeta y de la salud humana es necesario adoptar medidas legislativas, reformar las empresas y apoyar e incentivar a las personas para que tomen decisiones saludables.

Canarias, un territorio fragmentado con el peor servicio sanitario público del estado y la sociedad más enferma

Canarias no es una excepción. En materia de salud, nuestro país está limitado por años de pésima gestión de los recursos públicos y el permanente intento de desmantelamiento a favor del negocio privado de la sanidad, por parte de cada gobierno canario. Hay que sumar, además, las embestidas de recortes presupuestarios que, a partir del año 2010, se tradujeron en una sangría de recursos humanos y materiales auspiciados por la supuesta crisis económica. El resultado es que Canarias continúe, a día de hoy, con las mayores listas de espera quirúrgicas, para especialistas, para pruebas diagnósticas, falta de camas de hospitalización y una Atención Primaria colapsada, lo que contribuye a que tengamos la población más enferma del conjunto del estado español.  Pero también se da la circunstancia que la mayor morbilidad se da en aquellas patologías consideradas prevenibles con adecuadas políticas de educación sanitaria, como pueden ser Diabetes, Obesidad y Enfermedades Cardiovasculares y que guardan relación con el alto porcentaje (más de un 40% de ciudadanos en exclusión social) de pobreza y desigualdad. Es precisamente la falta de recursos suficientes lo que condiciona los hábitos alimenticios a los que se puede acceder, producto todo ello de una situación de bajos salarios, bajas pensiones y altísimos niveles de precariedad laboral y desempleo con la cesta de la compra de alimentos saludables más costosa del actual marco europeo, agravado en la última fase con la brutal subida de los precios de los alimentos y la energía. En el otro lado de la balanza, Canarias está a la cabeza en privatizaciones de servicios sanitarios y en la cuantía de las partidas presupuestarias destinadas a concertar servicios. A ello hay que añadir que hablamos de un territorio calificado como extremadamente sensible desde el punto de vista de la crisis climática. Todo ello por un modelo de desarrollo basado en el monocultivo turístico, acompañado del desmantelamiento del sector primario y cualquier otro tipo de tejido productivo, como podría ser sustituir el consumo de combustibles fósiles por el uso de renovables,

Desde Intersindical Canaria, añadimos que, un pilar fundamental es la existencia de unos servicios públicos, especialmente de salud, equilibradores, accesibles, bien financiados y dotados de recursos humanos y materiales, adecuados a la situación específica y a un territorio fragmentado. No podemos olvidar que nos enfrentamos ahora a una ola silenciosa que incluye a los ciudadanos cuyas patologías se han ido complicando por el retraso en la atención, tanto en el plano físico como mental. Se hace estrictamente necesario para atender a la salud en sus vertientes biológicas, psicológicas y sociales, además de la mejora de las condiciones socioeconómicas, potenciar todos los niveles de atención, desde la Primaria hasta la rehabilitación y la atención a la dependencia. Además de ello, como ciudadanos, tenemos que defender con uñas y dientes nuestra vida y nuestro patrimonio, utilizando las medidas de presión necesarias para obligar a estos nefastos gobernantes autodenominados “Progresistas” a defender nuestros servicios públicos, a replantear el modelo económico, recuperar el tejido productivo y el sector primario, donde la economía esté al servicio de las personas y se centre en la salud pública y el bienestar de la población.

Canarias, 7 de abril de 2023.