El actual gobierno de CC y el PP, dando continuidad a lo anteriormente hecho por el PSOE, se mantienen mudo y sordo ante la ya calamitosa situación asistencial del conjunto del Hospital Universitario de Canarias, pero especialmente, las urgencias.

Con una periodicidad hartamente frecuente, INTERSINDICAL CANARIA, ha venido haciendo de puntual notario ante la opinión pública del negro devenir del centro, ahora, para mayor dramatismo, regido por un mediocre y desprofesionalizado grupo directivo, encabezado por un gerente cuya experiencia laboral sanitaria ha sido las labores de estiba y desestiba de carga portuaria.

Es ahora el Comité de Empresa de la adjudicataria del servicio de ambulancias el que sale a la opinión pública para denunciar la lacerante situación de los pacientes por la espera de horas para ser trasladados desde la ambulancia al interior del servicio de Urgencias. A la falta de camas, se une también la carencia de camillas para poder “depositar” a los pacientes en los pasillos.

El presidente del comité de empresa de Tasisa, José Arbelo, ha denunciado la situación de colapso en el servicio de urgencias que se está viviendo estos días en el Hospital Universitario de Canarias al aumentar la saturación en las urgencias hospitalarias, donde las camillas se acumulan en los pasillos y los sanitarios no dan abasto.
Los profesionales encargados de gestionar los traslados de pacientes al HUC aseguran que las ambulancias tienen que esperar horas en la entrada de urgencias hasta que las camas hospitalarias sean liberadas y poder realizar otro servicio, en lugar de los 15 minutos que está establecido en el protocolo.
Los trabajadores están llegando a realizar hasta 30 horas extras de su jornada laboral por la parálisis, siendo vulnerados sus derechos y tener que hacer jornadas maratonianas.
Asimismo, asegura que pueden pasar hasta 30 horas desde que se solicita la ambulancia hasta que el paciente es atendido, ya que hay que sumar el tiempo de espera de la llegada del vehículo de emergencia, además de las horas por una camilla y luego ser atendido.
El representante sindical afirma que no son condiciones sanitarias ni humanas para personas enfermas y trabajadores.
Por otra parte las camillas de las ambulancias no están habilitadas para que el paciente permanezca en ellas por un largo período de tiempo. Por ejemplo, si el paciente tuviera una fractura, estar en un colchón de vacío podría agravar la situación”
Además, se dejan de atender otras urgencias, ya que de las ambulancias que operan en el norte de Tenerife, que cifra entre 8 y 10, casi el 80% se quedan atrapadas horas en el HUC, lo que resulta que solo deja disponibles dos para todo el norte de la Isla