Guillermo de la Barreda López, es doctor en Medicina y Especialista en Ortopedia y Traumatología, ha ejercido como Profesor de la Facultad de Medicina y máster en Gestión de Centros Sanitarios Gran parte de su trayectoria profesional y personal han estado vinculadas con la sanidad pública canaria, sector en el que ha actuado como defensor de la misma desde diferentes instancias. Dentro de su amplio curriculum de activismo social, ha intervenido como representante de los trabajadores encuadrado en INTERSINDICAL CANARIA y actualmente es presidente y portavoz en Canarias de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública (APDSP)

Con él hablamos, precisamente coincidiendo con los nuevos y negativos síntomas de la precaria salud que acusa la sanidad pública del País canario.

¿Cuál considera debería ser la primera medida del gobierno para comenzar a poner orden en la desquiciada gestión asistencial de
Canarias?

Mas que una medida, que son muchas, es necesario un compromiso real y efectivo en solucionar el problema sanitario y de salud en Canarias. Lo fundamental es corregir los puntos que han llevado a la actual situación y que enumero:

Unos presupuestos realistas y finalistas encaminados a cumplir de entrada con unos mínimos y siguiendo su aumento hasta conseguir unos inversiones que
se acerquen a la media Europea, lo cual nos puede llevar entre dos y cuatro legislaturas.

Además, mejorar la gestión y profesionalizarla con personal idóneo, que lleve a un sistema en el que el personal, las infraestructuras y los estándares sanitarios y de salud que nos sitúen por encima de la media

En tercer lugar, acabar con la nefasta política de personal, finalizando con la precariedad laboral y posibilitando plantillas suficientes, organizar los roles de desempeño de las diversas categorías, premiar la dedicación exclusiva e, incluso, no descartar el exigirla.

No olvidar el ir reduciendo las privatizaciones y las concertaciones hasta su completa desaparición en un Sistema que sea autosuficiente, mediante las necesarias inversiones y que nunca sea una función sustitutiva sino sólo complementaria, impidiendo que supere el 5% del presupuesto
Como medida a no olvidar, se encuentra también el desarrollar mecanismos efectivos de participación social y profesional: La Sanidad Pública es propiedad de la ciudadanía y por eso parece necesario que exista la capacidad de quienes mantenemos el sistema con nuestros impuestos de hacer seguimiento, ser escuchados y participaren las tomas de decisiones del sistema sanitario, es decir de participar para la gestión de lo que es de todos/as.

¿Participa su asociación de la opinión que el denominado “Gobierno de las flor es” frustró durante su gobierno las expectativas de mejora de la sanidad pública canaria?

El denominado “Pacto progresista de Las Flores”, ha sido una de las mayores decepciones políticas de los últimos lustros, se han perdidos 4 años, no se puede etiquetar de progresista a quienes mantienen en el timón del SCS a una persona que han descalificado durante la Legislatura anterior y, encima, nombrar Consejero a una persona sin experiencia en Salud y Sanidad Pública. Para rematar, el gobierno ahora saliente, ha continuado con las políticas neoliberales de lustros anteriores en una Sanidad que ha sido llevada al ¨fondo del pozo¨ en el contexto Estatal y Europeo

Como exjefe de un Servicio Quirúrgico, ¿cuál es su experiencia de cronificación de las enfermedades por tardía asistencia?

Cualquier patología que se deja evolucionar sin aplicarle el tratamiento adecuado conduce a una evolución y en la mayoría de los casos un empeoramiento, con secuelas muchas veces irreversibles y en algunos caso con desenlaces no deseados.

Todos los gobiernos, independientemente de su credo ideológico, mantienen una incomprensible actitud de trato y de hostilidad presupuestaria contra el HUC de Tenerife. ¿Cuál es la causa?

Desde siempre el HUC ha sido el hijo adoptivo y no querido de los diferentes gobiernos. Cuando pertenecía al Cabildo fue tratado como un hospital concertado pero mal financiado, precisamente en los años de más prestigio y de los mejores en atención sanitaria de Canarias.  Con su integración en el SCS, se siguió con el mismo guion por parte del Gobierno: presupuestos insuficientes basándose en los anteriores, pero, además, se aumentó su área de referencia y asistencia poblacional sin que durante años se adaptaran proporcionalmente las infraestructura, personal y financiación al incremento de las ratios asistenciales. Todo esto ha llevado a ser el peor tratado del conjunto de los grandes Hospitales de Canarias.

Hay que añadir que es un Hospital con una estructura de personal diferente a los otros y siempre ha sido un Hospital singularmente reivindicativo, lo que le llevado a los recelos de los gobiernos y a la situación actual.
Como muestra de lo que decimos no hay más que analizar los años de mayor auge en los que los gestionaba el Cabildo: los gerentes eran todos profesionales de la gestión sanitaria, con magníficos currículums. Actualmente, en un Hospital en las condiciones extremas en que está, el Gobierno se empeña en una gestión desprofesionalizada.

¿Qué opina del estado del sistema sanitario privado en relación con el público?

El deterioro del Sistema Público, que cada día da más la impresión de que es provocado, ha hecho que en Canarias sea de las CCAA en las que más ha aumentado el aseguramiento privado, estando actualmente en el 20,42% de la población y en ser la 4 ª de las 17 CCAA en cuanto al mayor grado de la privatización de la Pública, por detrás Madrid, Cataluña y Baleares, pero muy cerca de ellas.
Esta situación está produciendo una mayor desigualdad, de tal forma que el que tiene dinero, mantiene su derecho a tratar correctamente su salud, y el que no lo tiene, solo esperar su turno y ver empeorar su dolencia.  Si nos atenemos a los resultados de las encuestas y datos oficiales, observamos que el ciudadano que tiene recursos, prefiere la Sanidad Privada para una consulta ante la lista de espera existente en la Pública. Contrariamente, en el caso de hospitalización, el 72,10% desdeña de la privada.

Lo anterior es lógico, dado que, en la Pública, las ratios de personal sanitario son superiores, existe una mejor atención pero, además, es superior tecnológicamente
y en cartera de Servicios.