El calentamiento global o cambio climático avanza ante la indiferencia de los gobiernos. Y uno de sus más trágicos síntomas son la sucesión de los incendios forestales con las especiales características de una mayor frecuencia e intensidad y lo que es más grave con los efectos multiplicadores del agravamiento del calentamiento por la drástica reducción de la masa forestal y la emisión de carbono producido por la combustión. Un especialmente trágico panorama este para un territorio sensible, vulnerable y saturado poblacionalmente como el canario y para el que, precisamente el gobierno de las islas, hipócritamente declaró la “emergencia climática”.
En los últimos 20 años, Canarias ha sufrido más de 1.700 incendios pero, los considerados como grandes, que son aquellos que afectan a más de 500 hectáreas, se han contabilizado hasta unos 14 siniestros. De estos, en total, se han quemado casi 53.000 hectáreas, siendo la isla más afectada La Palma que ha sufrido los mayores incendios, calcinando más de 16.000 hectáreas de masa forestal.
Tal como ya ha adelantado e insistido INTERSINDICAL CANARIA, las labores de prevención y limpieza de los montes, adquieren un papel fundamental a efectos de eliminar el combustible que luego convierten a estos siniestros en incontrolables, pero una vez iniciado el incendio, resulta primordial disponer en la fase inicial del fuego una dotación suficiente de recursos para la actuación inmediata en las labores de extinción, resultando de todo punto de vista intolerable que las islas continúen sin un servicio propio de hidroaviones que puedan actuar con inmediatez en una topografía mayormente irregular y complicada, una reivindicación esta que, negligentemente los gobiernos español y canario históricamente han desatendido
La reactivación e impulso del medio rural es otro factor importante de prevención de los incendios forestales. Así, e insistiendo en lo ya reclamado por INTERSINDICAL CANARIA, las administraciones públicas vienen obligadas a desarrollar medidas de choque y urgentes para impulsar el sector primario y el medio rural, acciones estas que, de llevarse a cabo, actuarían como barrera natural para frenar los incendios forestales y forestales y de interfaz (urbano-forestal). Resulta así fundamental, la inmediata ejecución de una campaña de rehabilitación de tierras de cultivo y de forraje paralela a la potenciación del pastoreo.
Por otra parte, el incontrolado crecimiento de la actividad turística, en ninguna circunstancia, puede continuar creando una competencia desleal en los terrenos de protección agrícola y paisajística, motivo por el cual los organismos públicos tendrán que crean medios para facilitar al sector primario el acceso al agua y a los terrenos.