Hay que considerar que el acceso a la televisión, como elemento de entretenimiento y de información básico para los pacientes que están en situación de hospitalización, está siendo limitado, no equitativo y objeto de lo que se puede interpretar, indirectamente, como un copago de la asistencia sanitaria pública.
Así, mientras en centros como el Hospital Universitario de Canarias y el Hospital de Icod en Tenerife, el Hospital José Molina de Orosa y el Insular en Lanzarote, el Hospital General de Fuerteventura Virgen de la Peña y el Hospital General de La Palma, los pacien-tes tienen acceso gratuito a la televisión; no ocurre lo mismo en otros centros hospitalarios del País canario.
Ponemos como ejemplo el Hospital La Candelaria en Tenerife, o los Hospitales Uni-versitarios Insular-Materno Infantil y Dr. Negrín en Gran Canaria, donde a excepción de las plantas de Pediatría, para un paciente, poder ver la televisión, supone un desembolso de en torno a 3,80€ diarios.
Esto, que alguien podría considerar baladí, constituye, tratándose de servicios públi-cos, un sistema recaudatorio injustificado que satisface el lucro de terceros, aprovechando la obligada estancia de las personas debido a la enfermedad y su situación de vulnerabili-dad. Además, por su condición social y precariedad económica, son muchos los pacientes que no pueden hacer uso de tal servicio.
Por otro lado, se da la circunstancia que en el Hospital General de la Palma, por la inexistencia de un servicio de sustitución o mantenimiento de estos aparatos, una conside-rable parte de los mismos están averiados, y el paciente, si quiere acceder, lo trae de su propia casa.
Desde Intersindical Canaria entendemos, por lo manifestado, que se debe establecer, para el conjunto de hospitales de Canarias, el acceso libre y gratuito de los pacientes a la programación televisiva en su doble vertiente de entretenimiento e informativa y así lo he-mos exigido a la dirección del Servicio Canario de Salud.