Son razones ambientales, históricas, culturales y legales por las que ni el gobierno español, ni el gobierno canario, ni las instituciones insulares, debieron nunca apoyar la candidatura de nuestra isla para la ubicación de este telescopio.
Sin entrar a valorar el exacto grado de influencia que hayan podido tener las gestiones de Intersindical Canaria en la resolución final para descartar la instalación del Telescopio de Treinta Metros en el Roque de Los Muchachos, considero que La Palma y el archipiélago todo, deben felicitarse ante tal benefactora noticia.
La opinión de nuestro sindicato sobre el TMT tiene sus antecedentes en noviembre de 2019, hace ahora 7 años cuando informó a la opinión pública de los inconvenientes que tendría la instalación de un nuevo telescopio, en este caso, un mamotreto de 56 metros de altura, en el entorno de una licencia urbanística total de 98.000 m2 en suelo rústico de protección institucional. Un telescopio este que se sumaba a 14 observatorios ya existentes, junto a otros tantos en proyecto.
Las razones de nuestro rechazo fueron también transmitidas mediante curso legal a los integrantes del consorcio internacional integrado por organismos científicos de China, Canadá, India, Japón y EE UU, países estos promotores de la construcción e instalación del Telescopio de Treinta Metros. En nuestra misiva, también advertíamos que, llegado el momento, si La Palma resultaba seleccionada para la instalar el mega telescopio, no dudaríamos en recurrir también a la vía legal para impedir un atropello amparado bajo el pretexto de la ciencia astrofísica.
Ciertamente, la noticia de la exclusión de la Palma para instalar el TMT, debe ser motivo de satisfacción, contrariamente a lo que en estos días se presenta como un hecho decepcionante y como causa de pérdida de imprecisas y engañosas inversiones que, en su caso, poco o nada redundarían en beneficio de la población. En cuanto a la diversidad de la economía que propicia la actividad de la astrofísica, las innumerables instalaciones y observatorios ya instalados bajo patrocinio del Instituto Astrofísico de Canarias, hasta la fecha, nada han incidido en rebajar nuestra suicida y exclusiva dependencia del turismo, al contrario, las mismas han pretendido ser utilizadas, sin éxito, como reclamo también turístico.
Retomamos hoy las razones precisas por las que La Palma no debía acoger el TMT y el por qué el Roque de los Muchachos debe poner fin a la instalación de nuevos telescopios que, a medio plazo, le convertirán en un depósito de chatarra.
Supone un conflicto frontal con los marcos de protección ambiental: el Roque de los Muchachos es un espacio natural protegido de excepcional valor ecológico. Su biodiversidad y paisajes singulares motivaron su inclusión en la red europea Natura 2000, una de las mayores redes de espacios naturales protegidos del mundo. La instalación de una infraestructura de esta magnitud choca frontalmente con los objetivos de conservación establecidos por la legislación europea.
Vulnera nuestro patrimonio arqueológico indígena: el emplazamiento propuesto se sitúa sobre importantes y valiosos yacimientos arqueológicos pertenecientes a la población indígena de las Islas Canarias (los benahoaritas). Estos espacios están estrictamente protegidos tanto por la legislación estatal española como por la normativa regional. Los valores culturales, históricos y espirituales en riesgo concentran mayores impedimentos legales y conservacionistas que los esgrimidos por los Hawaianos para rechazar este mismo telescopio.
Ya existen Indicios de contaminación medioambiental: la actividad de los 14 telescopios actualmente en funcionamiento en el Roque de los Muchachos por parte del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) ya ha causado un grave deterioro en la zona. Existen indicios razonables de que se ha contaminado el territorio y los acuíferos de la isla con aguas residuales mal depuradas o sustancias químicas altamente contaminantes procedentes del complejo astrofísico.
Pero, además, en contra de lo manifestado por las instituciones públicas canarias y el IAC, el proyecto para la instalación del Telescopio de Treinta Metros no cuenta con un apoyo popular mayoritario entre la sociedad canaria.
Finalmente, existe un elevado riesgo jurídico y precedentes judiciales: Tras la denuncia de la organización ecologista Ben Magec, el Tribunal Superior de Justicia de Canarias ya revocó inicialmente la tramitación de la concesión al TMT al detectar infracciones de las leyes ambientales europeas. A pesar de ello se incurre en una la flagrante irresponsabilidad de las autoridades locales y del IAC a continuar con el proyecto, pese a un riesgo legal absoluto.
Son esas todas las razones ambientales, históricas, culturales y legales por las que ni el gobierno español, ni el gobierno canario, ni las instituciones insulares, debieron nunca apoyar la candidatura de nuestra isla para la ubicación de este telescopio.
Jaime Bethencourt Rodríguez
Intersindical Canaria