Los colegios de enfermería de Canarias, contrariamente a los que han expresado otros colegios del Estado español, persisten en su línea conservadurista y escasamente reivindicativa, guardando un injustificado silencio ante el sentir mayoritario de los profesionales de la enfermería para que se implante la jubilación anticipada voluntaria.
INTERSINDICAL CANARIA, al igual que otras organizaciones sindicales del sector, ha venido insistiendo en la necesidad de que el actual ejecutivo de Pedro Sánchez, sin más rodeos, dé los pasos legislativos necesarios para que la jubilación anticipada para los enfermeros y el conjunto de trabajadores sanitarios sea una realidad. De hecho, INTERSINDICAL mantiene activa su campaña para la jubilación anticipada en la Sanidad pública a los 60 años
Según han expresado los diferentes colegios como últimamente el de Málaga, la solicitud de equiparación de derechos con otros colectivos, que ya gozan de beneficios específicos en términos de jubilación anticipada, se presenta como un llamado a la coherencia normativa, ha destacado Carrasco Sancho, presidente del Colegio de enfermería malagueño, quien ha abogado por la aplicación de un coeficiente reductor de la edad de jubilación para el personal de enfermería, basándose en la consolidada jurisprudencia de la Ley General de la Seguridad Social.
La petición de jubilación anticipada para la enfermería no solo se fundamenta en la búsqueda de equidad, sino que también emerge como una medida estratégica para mejorar la atención sanitaria en su conjunto. Resulta esencial reconocer que la naturaleza intrínseca y compleja del trabajo de Enfermería requiere habilidades específicas y una dedicación constante.
Para el Colegio de Enfermería de Málaga, la jubilación anticipada constituye una deuda histórica con una profesión que, durante décadas, ha asumido riesgos y condiciones laborales adversas. La exposición a riesgos psicosociales, el contacto continuo con el sufrimiento, el dolor, la enfermedad y la muerte, así como la carga emocional sostenida a lo largo de los años, son elementos que merecen un reconocimiento tangible. Los riesgos biológicos, químicos, físicos y mecánicos inherentes a la práctica de la enfermería son igualmente ineludibles. Por no olvidar las jornadas laborales maratonianas, los turnos interminables, el trabajo nocturno, las guardias y los servicios en días festivos generan una carga adicional que afecta el equilibrio del bienestar psicosocial de nuestro valioso personal sanitario”.
La aprobación de esta legislación no solo respondería a una necesidad inaplazable, sino que también representaría un acto de justicia social hacia una profesión que ha sido fundamental en la preservación del bienestar y la salud de la población. Por todo ello, concluyen es el momento de concretar acciones que honren la dedicación, el sacrificio y la entrega de nuestras enfermeras y enfermeros, quienes merecen transitar hacia una jubilación que respete su contribución al sistema de salud. La deuda histórica con esta profesión no puede demorarse más; es hora de actuar con determinación y justicia.