Aquello de “cuanto peor mejor” parece seguir siendo el principio de los diferentes gobiernos autónomos en relación con la Consejería de derechos Sociales y la Dependencia como sector más vulnerable de la población canaria.
Así ha sido y continúa siendo, primero con el denominado Pacto de las flores (PSOE, Podemos y NC), y ahora con el relevo producido tras la entrada en el gobierno del PP y Coalición Canaria.
Todo los informes y estudios coinciden en similar y nefasto diagnóstico: el País canario continúa acumulando la peor gestión y la inversión más baja del Estado en Bienestar Social. Cada cuatro horas muere en Canarias una persona en espera de la ayuda de dependencia.
Como media, el trámite de un expediente de discapacidad que debería tardar seis meses, se prolonga hasta los sesenta, y para la dependencia, de seis mensualidades, se prolonga hasta los 23 meses.
Según un informe del diputado del Común, en 2007 se creó el servicio de dependencia, que se aprobó con 54 valoradoras, sin embargo, hoy, el número de ellas siguen siendo el mismo, no así las personas mayores de 65 años que han pasado de 240.000 a 400.000 en el Archipiélago.
LAS TRABAJADORES PIDEN EL CESE DE LA DIRECTORA GENARAL
Ahora, y dentro de similar dinámica, los comités de empresa de Dependencia del Gobierno de Canarias de las dos provincias han solicitado la dimisión de la actual directora general de Dependencia Concepción Ramírez Cuélliga, dada la incompetencia demostrada para trabajar en coordinación con los y las trabajadoras, acatar y transmitir las órdenes superiores, así como evaluar las acciones llevadas a cabo, con el fin de revertir el caos actual que se ha producido”.
La delegada sindical y presidenta del Comité de Empresa de Dependencia de la isla de Gran Canaria, Yolanda Cívicos, junto al Comité de empresa de Santa Cruz de Tenerife, aclara que la pasada semana hubo una reunión con la consejera del área y que destaca la predisposición de Delgado. No obstante, insiste en que se han querido realizar muchos cambios en poco tiempo, sin aprovechar las líneas de trabajo que sí que funcionaban de la anterior Consejería y mejorar otras nuevas.